El cantautor barcelonés Àlex Torío presenta su sexto trabajo de estudio en su primera incursión en la música en catalán, L'home de l'any (passat) (El hombre del año (pasado), Discmedi, 2020).
L'home de l'any (passat) (El hombre del año (pasado), Discmedi, 2020) es una recopilación del hombre que Àlex Torío fue, no el año pasado, sino hace ya más de quince años. Con los catorce temas del disco, el músico revisita su primer álbum Last Year's Man(Sinnamon Records, 2003), no sólo con una lengua nueva sino que también con un tono más luminoso.
Àlex Torío ha ido cociendo y reescribiendo las canciones que componen L'home de l'any (passat) en una libreta que le ha acompañado a todas partes durante los últimos cinco años. El álbum trata de la doble cara del éxito y de la insatisfacción de los sueños cumplidos. "Es un disco existencialista", valora Torío.
Para hacerlo, el músico recurre a influencias de la literatura y el cine como Edgar Allan Poe, Woody Allen o Federico Fellini, propias experiencias personales como Els dies són llargs, els anys són curts (Los días son largos, los años son cortos) o Plou al parc d'atraccions (Llueve en el parque de atracciones) —que en su versión en inglés aún hoy es de las más celebradas y escuchadas de Torío en Spotify—, pero también protagonistas o alter egos antipáticos como los de El cabró que sóc (El cabrón que soy) o L'home de l'any (El hombre del año).
Como rasgo diferencial del disco, más allá del idioma, Àlex Torío ha abandonado también su estudio para grabar las canciones y ha contado con el barcelonés Caballo Grande, lo que le ha permitido grabar en un tiempo record y ser más él mismo: "me he soltado más, es un disco menos premeditado", explica el músico.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.

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