Los gallegos Xosé Lois Romero & Aliboria presentan «Latexo», un segundo álbum tan cerca de la transmisión oral del folclore gallego como del tribalismo salvaje.
Si la tierra late, alguien tendrá que hacer de médium para trasladar ese latido en sonido. Xosé Lois Romero & Aliboria son el proyecto indicado para trasladar el rugir de la tierra: algo que llega desde el corazón, pero que pasa por las vísceras; y se convierte en una suerte de zumbido tribal, de folclore racial, de estallido musical.
El combo gallego que dirige el prestigioso multiinstrumentista Xosé Lois Romero lleva demostrándolo en escenarios desde hace más de tres años; sobre todo a partir de la publicación de un homónimo debut que servía como revulsivo catalizador para trasladar una manera absolutamente salvaje y tribal de acometer la música tradicional gallega: a través de únicamente un coro de voces femeninas; y percusiones, muchas de ellas creadas por ellos mismos, en un ejercicio inédito de recodificación de los elementos para hacer música.
Ahora, Xosé Lois Romero & Aliboria, tras un debut que posicionó al proyecto como uno de los máximos renovadores de la música tradicional ibérica (y que, incluso, parte de su repertorio fue reconstruido por el productor Baiuca en su anterior EP, Misturas), regresan con Latexo (Raso Estudio, 2020), un segundo larga duración en el que mantienen el pulso por lo tribal y lo ritual a la vez que resignifican los códigos de la música tradicional gallega. Tan cerca de los sonidos de transmisión oral del folclore gallego de los últimos dos siglos; como de los sonidos del África más tribal e indigenista; el romanticismo armónico y coral de la música sacra; o incluso esa sensación de poderío que impone la "haka" de los All Blacks de Nueva Zelanda.
La sonoridad de Xosé Lois Romero & Aliboria va más allá de la renovación de los códigos del folclore gallego: su sonido a veces se acerca a las maneras de la world music de la facción africana más racial o del indigenismo latinoamericano, pero también comparte tratamientos con iconos de la música industrial como Einstürzende Neubauten o Swans, pero también con armonizadores tribales como Milton Nascimento (a quien versionan en el disco), orfebres post-folclóricos como los catalanes Coetus o renovadores del folclore tribal latinoamericano como los brasileños Barbatuques, los colombianos Canalón de Timbiquí o los argentinos La Bomba de Tiempo.
El latido del corazón del universo sale a la luz con Aliboria como relatores.
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