El cantautor Moraes Moreira, reconocido como uno de los íconos de la Música Popular Brasileña (MPB) y fundador del grupo Novos Baianos, murió hoy a la edad de 72 años en la soledad de su casa en Río de Janeiro de un infarto fulminante, confirmaron medios periodísticos.

Antônio Carlos Moreira Pires nació "muy desafortunado", como solía decir, con ataques de asma, en Ituaçu, en la Chapada Diamantina de Bahia. Allí, a la edad de 13 años, comenzó a tocar el acordeón en las fiestas de São João y, en su adolescencia, aprendió a tocar la guitarra.
Fue a Salvador para estudiar medicina, pero desistió al conocer a Tom Zé en un seminario de música.
Años más tarde, fundó junto con Baby Consuelo, Pepeu Gomes, Luiz Galvão y Paulinho Boca de Cantor, los Novos Baianos, un grupo que marcó la música en el Brasil de 1969 a 1975 y cuyas canciones se eternizaron en las generaciones posteriores.
Moreira, quien en una entrevista reciente con el periódico O Globo declaró que las canciones de Novos Baianos habían sido compuestas "sobre la base de LSD", abandonó el grupo en 1975, lanzando más de 20 álbumes en una carrera en solitario.
Junto con Luiz Galvão, Moreira compuso la mayoría de las canciones del grupo, responsable de uno de los álbumes más emblemáticos de la música brasileña, Acabou Chorare, de 1972.
Activo hasta el final, Moraes Moreira estrenó a finales del año pasado el programa Elogio à inveja, en el que interpretaba canciones que le hubiera gustado haber compuesto. Quem há de dizer, de Lupicínio Rodrigues; Gente humilde, de Vinicius de Moraes , Chico Buarque y Garoto; y Aos pés da cruz, de Orlando Silva fueron parte del repertorio.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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