Desde el confinamiento impuesto por el nuevo coronavirus, el trovador y compositor cubano Alejandro García, Virulo, regaló el videoclip Dale Candela, un producto sonoro autóctono que logra hilvanar el más fino humor con la realidad actual.

PL | Claudia Hernández Maden - "Dale candela, para que el virus se muera", reza el estribillo de la guaracha-son que aplaude el distanciamiento social, insta a portar nasobuco (mascarilla) y lavar manos en la voz de Virulo, quien señala la música y el buen humor entre los mejores antídotos contra el SARS-COv-2.
"Espero que ayude a enfrentar el día a día de los cubanos, quienes de por sí somos adeptos a la socialización. No se aleja de la realidad y, sobre todo, aborda la epidemia con un poco de humor y optimismo. Quise estimular las buenas acciones e invocar, al menos, una sonrisa frente a esta situación", subraya el impulsor del Conjunto Nacional de Espectáculos.
La Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, Egrem, abrazó con fuerza la propuesta musical que engrosa la amplia lista de iniciativas emprendidas por artistas e instituciones de la isla ante los efectos de la pandemia global.
"Como artistas vivimos un momento único, no solo para la creación, también para valorar el propósito de nuestra obra. En el arte hay piezas memorables asociadas a las epidemias, recuerdo El Decamerón, de Boccaccio. Urge aprovechar este tiempo en lo creativo", precisó el fundador del Centro de Promoción del Humor en conversación con Prensa Latina.
Junto a la más antigua casa discográfica de Cuba, los estudios del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica dotaron al material de una visualidad sugerente que alude a ese grande de la animación, el dibujante y caricaturista Juan Padrón, y sus mejores creaciones.
"Fui muy amigo de Padrón y su hermano Ernesto, juntos crearon la portada de mi primer disco La historia de Cuba. Sentí muchísimo su pérdida. También mi padre, Modesto García, era una persona muy cercana a Padroncito; pues realizó todos los fondos de la película Vampiros en La Habana durante sus años en el departamento de Dibujos Animados y Trucaje", rememoró.
La fórmula exclusiva toma referentes del universo audiovisual —Drácula, Batman o el vampisol cubano— que asocian al murciélago como símbolo de la maldad; y se aproxima a tópicos tan relevantes como la postura del presidente de los Estados Unidos ante el auge del SARS-COv-2 en su nación.
En el contexto actual, sus recientes incitaciones al pueblo para inyectarse desinfectantes, resultaron "pintadas" para el videoclip.
"Desde su elección, he sido un crítico del presidente Trump, quien personifica muchos de los contravalores humanos por su misoginia, prepotencia, falto de verdad y arrogancia", afirmó Virulo.
"No entiendo cómo existen cubanos que apoyan a semejante individuo, con el cual no simpatizo. Como político es muy peligroso porque su estrategia se basa en el rating y la superficialidad. Se comporta como un personaje inconsecuente con la realidad del país que lidera", apuntó.
Si Échale salsita marcó hito en su época; ahora, Dale candela no desmerece con la fuerza sonora del grupo de veteranos del Septeto Nacional Ignacio Piñero, dignatario de una sonoridad afín a la música tradicional que inundó el pentagrama cubano en la década de 1920.
"En este sentido, el acompañamiento del Septeto Nacional fue ideal. Quise reflejar lo que significa la pandemia para los que somos adultos mayores. Ellos respondieron a la invitación encantados y, desde casa, comenzamos a grabar. Fue una tarea difícil, pero resultó un producto bastante bien logrado", consideró el artista.
Virulo no cree en las musas que llegan en tiempos de epidemia. A sus 65 años, prefiere invocar la inspiración con el peso de sus letras que llevan en sí las raíces y el gracejo del cubano.
Su carrera, que ya registra en las páginas del libro Mis memorias antes que se me olviden, quedará en el imaginario popular por la calidad y lo auténtico de su repertorio.
En cambio, su Dale candela concentra hoy todas las claves para develar la picaresca nacional que logra incidir en los puntos neurálgicos de la isla caribeña y su realidad.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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