La joven argentina de 21 años Delfina Cheb lanza su primer trabajo Doce milongas de amor y un tango desesperado, un disco producido por Javier Limón donde la milonga tradicional es el punto de partida en un viaje de raíz y vanguardia.
Ya está disponible en todas las plataformas digitales el primer disco de Delfina Cheb producido por Javier Limón, Doce milongas de amor y un tango desesperado.
El repertorio del álbum cuenta con 13 cortes en los que la milonga tradicional es el punto de partida en un viaje de raíz y vanguardia.
El álbum incluye temas clásicos del tango, otros compuestos por la propia Delfina y Javier Limón, y un tema de Jorge Drexler. Además cuenta con las participaciones de Kiki Morente y Nella.
En este trabajo, la artista propone escuchar a la música ciudadana "desde una nueva mirada, donde parecen bailar agarrados Carlos Gardel y Billie Eilish", según anuncian desde la productora.
Con una gran formación como compositora y cantante, Delfina Cheb ha grabado con su voz delicada y doliente un disco donde, a modo de hilo conductor, la milonga juega diferentes papeles en cada pieza.
A los 18 años de edad Delfina Cheb se ganó una beca para realizar su doble licenciatura en Composición de Jazz y Performance vocal en la prestigiosa Berklee College Of Music. Allí, exploró la música folk de distintos lugares del mundo al igual que el jazz. Estudió y participó en masterclasses con grandes músicos tales como Kenny Werner, Francisco Mela, Luciana Souza, Kurt Elling, Dominique Eade y Toninho Horta.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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