El reconocido compositor Manuel Corona (1880-1950), autor de Longina, joya musical del pentagrama cubano, arriba hoy al aniversario 140 de su natalicio, recordó este miércoles el Instituto Cubano de la Música (ICM) en su página de Facebook.

ACN | Saylín Hernández Torres - Manuel Corona es conocido como uno de los cuatro grandes de la canción trovadoresca cubana, junto a los santiagueros Sindo Garay (La tarde, Perla marina, Mujer bayamesa), Alberto Villalón (Boda negra, La palma herida, Me da miedo quererte) y Rosendo Ruiz (Falso juramento, Confesión, Presagio triste).
El artista, natural de Caibarién, alcanzó su esplendor en los comienzos del siglo XX, una época dorada para la música cubana en la que coincidió con figuras como Ernesto Lecuona, Luis Casas Romero, Gonzalo Roig, Miguel Matamoros, Eliseo Grenet y Moisés Simons, entre otros.
Se le considera el autor que más contestaciones musicales hizo a sus contemporáneos, las cuales resultaron fruto de la admiración y la cordial rivalidad existente entre los autores, en una práctica común en esa época.
La mujer, el amor, la guitarra, el desengaño, fueron los temas recurrentes en la obra del trovador de Caibarién, quien tuvo en María Teresa Vera y Rafael Zequeira a los mejores difusores de su obra, destaca la entrada del ICM.
Corona, quien nunca lucró con su obra pues no aceptó jamás labores que restringieran su libre expresión musical o su bohemio estilo de vida, legó a generaciones posteriores temas inolvidables del cancionero popular como Mercedes, Aurora, Santa Cecilia y, por supuesto Longina, la más reconocida e interpretada.
Entre los géneros en los que desarrolló su trabajo como compositor estuvieron también el bolero, la criolla, la guaracha, el punto cubano y la romanza, y su música se utilizó en la película mexicana La bien pagada.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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