Vuelve a la vida la música en vivo con la condición de unos aforos reducidos y medidas extraordinarias, quién sabe hasta cuándo... pero de momento es todo cuanto tenemos, un respiro de incierto recorrido para aquellos que viven de la cultura, de la música. Disfrutamos con el directo de Marina Rossell.
![]() Marina Rossell en el Festival Cruïlla de Barcelona.
© Xavier Pintanel
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Casi cinco meses después del último concierto que habíamos visto en directo, el del maestro Pablo Milanés en en Auditori de Sant Cugat, hemos vuelto a sentir el placer de disfrutar de la música en vivo. Eso sí, condicionalmente como la propia vida, condiciones presentes que todos esperamos mejoren en breve y nos devuelvan al tiempo donde anduvimos en nuestra anterior normalidad, ojalá así sea. En cuanto nos fue posible, volvimos frente a los escenarios y fuimos a escuchar para la vuelta a Marina Rossell.
El sábado 11 de julio Marina volvía a cantar ante su público en concierto incluído dentro de la programación del Festival Cruïlla. Fue al aire libre y con aforo seguro y limitado en el recinto histórico del Hospital de Sant Pau de Barcelona, una joya modernista recuperada hace pocos años para el disfrute de la ciudadanía.
Marina soñó con volver a reunirnos junto al mar, a comer y beber juntos y también soñó con cantar y volver con su gira prevista que le iba a permitir presentar su más reciente disco Marina Rossell canta Moustaki y canciones de la resistencia por diversos escenarios de Latinoamérica, pero no fue posible, como casi nada fue posible en estos meses.
Marina Rossell se presentó en su retorno acompañada al piano por su inseparable pianista Xavi Lloses, Marina se dejó ir y Lloses la siguió en su canto, un canto libre y pleno como acostumbra en sus presentaciones. En esa tarde que se iba poco a poco oscureciendo en la calidez del verano pleno disfrutamos de un formato a dúo que fue desgranando un repertorio escogido de entre sus últimos discos dedicados a Georges Moustaki y a las Canciones de la Resistencia.
Cuando Marina canta hay espacio en el oyente para la sensibilidad a flor de piel, para la seducción que nos transmite su voz y para sus mensajes de reivindicación que nos hacen mejores, y entre canción y canción va dejando un hueco también para el humor, con sus anécdotas que comparte con gracia para el disfrute de los presentes. Tiempo atrás, Marina cantaba y cantaba, y eso era suficiente y llenaba su canto la escena, pero ahora con este efecto añadido ameniza y enriquece aún más la velada, grandes momentos compartidos.
Para este tiempo nuevo, Marina nos trajo un regalo en forma de canción que ha compuesto durante su confinamiento personal, un canto positivo con título italiano: "Tutto andrà bene!", donde nos invita al optimismo para poder salir adelante en estos momentos difíciles, con sus notas abrió y cerró el concierto.
![]() Marina Rossell.
© Xavier Pintanel
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Repertorio: 1. Tutto andrà bene!, 2. Lili Marleen, 3. Paisatge de l'Ebre, 4. Grândola, vila morena, 5. El mar m'ha donat, 6. El temps de viure, 7. Morir a Ravensbrück, 8. Mare de Déu del Món, 9. Ma llibertat, 10. Sense anomenar-la, 11. La gavina, 12. Queda't de mi alguna cosa, 13. Quanta guerra!, 14. Bella ciao, 15. El metec, 16. Llevantina, 17. Per tu ploro, 18. Tutto andrà bene!
Hubo momento para la emoción y para el humor, para cantarle a la libertad y a la amistad, a la memoria y a la solidaridad, a la tradición y a la belleza de la vida, tanto con temas propios como prestados. Hubo tiempo para el homenaje y el recuerdo para mujeres inmensas como fueron Montserrat Roig, Mercè Rodoreda, Neus Català, Teresa Rebull, Maria Aurèlia Capmany... de las que tantas cosas aprendió Marina.
Volver a vivir cierta normalidad escuchando una noche de verano a Marina Rossell nos hace tener esperanza en que todo va a ir a mejor, tutto andrà bene! lo esperamos.
![]() Marina Rossell acompañada al piano por Xavi Lloses.
© Xavier Pintanel
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El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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