Dando continuidad al proyecto InEditadas, en donde los integrantes del dúo Negro y Blanco buscan compartir y registrar sus canciones de una forma muy personal tal cual las han concebido con la guitarra y la voz, Mario Ramírez acaba de lanzar InEditadas Vol. 2.
Dando continuidad al Proyecto InEditadas del dúo boliviano Negro y Blanco, Mario Luis Ramírez Ballivián presentó en Noviembre de 2019 cuatro conciertos (8 y 9 en Café Sultana y 22 y 23 en Casa Grito) junto a Segalez, hermano de canto que lo acompañó musicalmente con su guitarra, voz y arreglos en este Proyecto.
Fueron veladas inolvidables sobre todo por el contexto social/político que atravesaba Bolivia en esas semanas y, pese a ello, lograron sacar adelante los conciertos, incluso un par de ellos a puertas cerradas.
Primero hizo una selección personal de cincuenta composiciones inéditas, canciones de distintas etapas de su vida. Esas canciones las fue compartiendo con la familia y amigos cercanos, hasta llegar a las 32 canciones que fueron interpretadas en las 4 noches de concierto. Los arreglos de las canciones compartidas con Segalez se hicieron juntos durante las semanas de los ensayos.
Como el caso de InEditadas Vol. 1, el primer volumen de este proyecto en aquella ocasión con quince canciones inéditas de Christian Benítez —el otro 50% de Negro y Blanco—, InEditadas Vol. 2 contiene quince canciones seleccionadas por las y los asistentes a las 4 noches de grabación.
InEditadas es un proyecto donde los integrantes del dúo Negro y Blanco buscan compartir y registrar sus canciones de una forma muy personal tal cual las han concebido con la guitarra y la voz.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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