El cantante, fundador y líder de la reconocida agrupación argentina Quinteto Tiempo, Alejandro "Gurí" Jáuregui, falleció ayer uno de octubre, a los 74 años de edad tres una larga enfermedad según ha comunicado el Instituto Nacional de la Música Argentina.
Alejandro Eduardo Jáuregui "Gurí" nació el 22 de enero de 1946 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En su juventud estudio en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Plata, donde también integró el coro de aquella institución. Posteriormente, formó el conjunto vocal Los Quiaqueños que compartía escenario con artistas como Jorge Pinchesky y Pipo Pescador en fiestas y festivales.
En 1966, "Gurí" fundó el Quinteto Vocal Tiempo, integrado junto a Sarita Masi, Miguel Coloma, Guillermo Masi y Eduardo Molina. En 1972, el conjunto cambió su nombre a Quinteto Tiempo, consolidando su formación definitiva con Alejandro Jáuregui, Rodolfo Larumbe, Ariel Gravano, Santiago Suárez, Eduardo Molina y Carlos Groisman como su director.
Durante la dictadura militar argentina, a pesar de las censuras y las amenazas, pudieron grabar varios discos y participar en festivales internacionales como el Primer Festival de la Nueva Canción Argentina (donde obtuvieron el tercer puesto con los temas Poema para despertar a un niño de Alfredo Rubio y Jorge Cumbo) y el histórico espectáculo Las Ruinas del Olvido (de Armando Tejada Gómez, realizado en las Misiones Jesuíticas de San Ignacio).
En su trayectoria profesional, que permaneció activa hasta sus últimos años, "Gurí" grabó 14 discos con Quinteto Tiempo, entre los cuales se destacan El río está llamando, El pueblo unido jamás será vencido, Vamos a andar y Quinteto Tiempo canta a Armando Tejada Gómez, entre otros.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos