Las dos formaciones del Quilapayún han lanzado esta semana senda canciones en apoyo a la Nueva Constitución en Chile; La Nueva Constitución con letra de Eduardo Carrasco y música de Fernando Julio y Yo apruebo con letra y música de Patricio Wang.

Las dos formaciones de Quilapayún, la liderada por Eduardo Carrasco por un lado y la de Rodolfo Parada y Patricio Wang, por otro; han logrado ponerse de acuerdo al menos en ocasión del 25 de octubre en que se determinará el futuro de la actual Constitución, aprobada el 1980 bajo la dictadura de Augusto Pinochet.
Ambas formaciones apoyan la redacción de una nueva constitución y lo han hecho de la mejor manera que saben, que es cantando.
La formación de Eduardo Carrasco ha lanzado La Nueva Constitución, con letra del propio Carrasco y música de Fernando Julio, integrante del Inti-Illimani Histórico. Se trata de una tonada con aires de cueca en el estilo clásico del Quilapayún de los tiempos de Patria o Adelante en la que los Quilapayún —con la ausencia de Hugo Lagos y Guillermo García— ponen las voces y Cristián Mancilla las guitarras y el piano; Fernando Julio el contrabajo y Danilo Donoso la percusión.
En cambio, la formación liderada por Rodolfo Parada y Patricio Wang, ha elegido una canción puramente coral Yo apruebo, con letra y música de este último, con un estilo experimental más acorde a álbumes posteriores.
Una buena ocasión, más allá —o además— del tema reivindicativo, para disfrutar de dos maneras y estilos de entender el grupo.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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