Guiu Cortés, más conocido como El Niño de la Hipoteca, se presenta por primera vez con su nombre real en 3 héroes y 1 villano, un trabajo en el que vuelve a sus orígenes acercándose al folk y la música de autor, con un formato más íntimo alejado de lo que nos tiene acostumbrados con la banda que lo dio a conocer.
El pasado viernes el cantautor y productor Guiu Cortés, conocido como de El Niño de la Hipoteca, sorprendía con el lanzamiento en plataformas digitales de un EP, 3 héroes y 1 villano, firmado con su nombre propio.
Este trabajo, —el primero como Guiu Cortés— abre una nueva rama en su faceta creativa en la que vuelve a sus orígenes de una forma más íntima e introspectiva, con un sonido acústico y arreglos sencillos donde las propias canciones son las protagonistas. De esta forma se separa del tono ácido y marchoso de la banda que lidera, El Niño de la Hipoteca, para acercarse al folk y la música de autor más sobria y solemne.
3 héroes y 1 villano lo construyen cuatro canciones de letras costumbristas muy cuidadas y cargadas de poética; con temáticas muy personales ya que cada una de ellas rinde homenaje a una persona cercana al autor, aunque también reflejan situaciones muy comunes.
A nivel musical, el mismo Guiu Cortés ha producido el EP y es responsable de los bajos y la mayoría de las guitarras, pero también colaboran Dani Tejedor a las percusiones, Arecio Smith al teclado e Ivan Torres y Miguel Pino a la guitarra.
Guiu Cortés da con 3 héroes y 1 villano el pistoletazo de salida a su proyecto en solitario que promete ser prolífico ya que se encuentra trabajando en un segundo EP que verá la luz antes del verano de 2021.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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