Con el explícito título de Maria del Mar Bonet amb Borja Penalba, la mallorquina y el valenciano presentan en tiempos de pandemia su primer trabajo conjunto, fruto de su fructífera colaboración desde 2013. El disco fue grabado en vivo el septiembre de 2020 en el Teatre Micalet de València.
![]() Maria del Mar Bonet y Borja Penalba en el «Carrer dels Cavallers», calle citada en su canción «Alenar», en una fotografía del interior del libreto de su nuevo disco.
© Juan Miguel Morales
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Desde hace unos años la trovadora mallorquina Maria del Mar Bonet junto con el músico valenciano Borja Penalba, ha ofrecido decenas de recitales con un cuidado repertorio. Conciertos en el que se muestra la Bonet más pura y donde su generosidad cede parte del protagonismo a un Borja Penalba también en estado de gracia.
Era inevitable y necesario que tarde o temprano apareciera un disco que inmortalizara esta tremenda colaboración y, en tiempos de pandemia, durante los días 9, 10, 12 y 13 de setiembre y 7, 10 y 12 de octubre en el Teatre Micalet de València, se registró Maria del Mar Bonet amb Borja Penalba.
Este trabajo es un testimonio que conserva la frescura del directo y que da continuidad al trabajo de esta gran artista que es Maria del Mar Bonet y de este tipo de recital, agrandado con la complicidad de Borja Penalba.
"El tándem con Borja es candente, radiactivo incluso, y transmite apasionamiento civilizado, tensión anímica y una vibración musical inédita. Todas las obras de Maria del Mar se envuelven en unos colores y unos tejidos únicos, y en esta domina el aroma de la madera, el roce de la cuerda batida y el aliento de dos voces en su pico de expresividad" cuenta el periodista y biógrafo de la Bonet, Jordi Bianciotto, en la presentación del disco.
"La guitarra de Borja, mezcla de ternura y severidad (…), acompañada de su voz profunda, establecen un diálogo a la vez sensual, de naturaleza física, y de una gran profundidad poética con Maria del Mar, que a su vez trepa hasta muy arriba destilando técnica y sentimiento con su don natural", prosigue.
El disco recupera desde piezas clásicas del repertorio de la Bonet reversionadas, como L'amor es mar desfeta y Digues amic de su Amic, amat (2004), Em dius que el nostre amor, No trobaràs la mar, Alenar o la incombustible Què volen aquesta gent; del repertorio de Borja como Horabaixa, No hi ha llum o No puc dir el teu nom —con una Bonet en los límites de la gloria—; de colaboraciones anteriores como Illa del dúo ibicenco Projecte Mut o Podries de Juan Valderrama sobre un poema de Joana Raspall reciente ganadora del Certamen Terra i Cultura; un homenaje a Ovidi Montllor con Homenatge a Teresa; y hasta un poema inédito que Pere Quart le dedicara a Maria del Mar, Jo d'aquesta cançó en dic Ripoll.
En definitiva, y en palabras de Bianciotto: "Este disco es una conversación despierta y un estallido de poesía; una fiesta para los sentidos y, también, una bofetada con la mano tendida al virus traidor".
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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