El primer disco en vivo de la cantante mexicana Lila Downs saldrá a la venta en España el próximo mes de febrero y la artista lo presentará con conciertos en Barcelona, Málaga, Córdoba, Madrid y Bilbao el próximo mes de marzo.
La cantante mexicana Lila Downs reaparece en febrero con Lila Downs y la Misteriosa en París (Harmonia Mundi), séptimo álbum de su carrera y su primer disco grabado en vivo durante un concierto en París en su última gira europea y que incluye sus temas más emblemáticos con los que hace un repaso a su carrera.
Downs grabó este disco la pasada primavera durante un concierto en la capital francesa junto a su banda La Misteriosa, compuesta por nueve músicos que combinan instrumentos tradicionales como el arpa y el clarinete con guitarras eléctricas y percusiones latinas.
El sello World Village, que publica el trabajo, afirma en una nota de prensa que el disco muestra "la energía y la emoción" que la cantante mexicana transmite en sus conciertos a través del rap, del son jarocho y de la cumbia rockera.
La artista presentará su trabajo en directo con una gira por España que comenzará el próximo 5 de marzo el Palau de la Música de Barcelona y visitará el 10 de marzo el Teatro Cervantes de Málaga, el 12 de marzo el Gran Teatro de Córdoba, el 13 de marzo la Universidad Carlos III de Madrid y el 15 de marzo el Teatro Arriaga de Bilbao.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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