Sony Music Publishing anunció este miércoles que compró todas las canciones del cantautor estadounidense Paul Simon, cuya carrera musical abarca más de seis décadas y que formó parte del legendario dúo Simon & Garfunkel.

EFE - Aunque no se ha desvelado el precio que Sony pagó por el catálogo musical, sí se sabe que incluye tanto canciones icónicas como The Sound of Silence y Mrs. Robinson, de su época en Simon & Garfunkel, como piezas que lanzó durante su carrera en solitario, como 50 Ways to Leave Your Lover y las que forman parte del álbum Graceland.
"Que se nos confíen las canciones (de Simon) y la música que grabó es un privilegio artístico enorme para Sony Music Group a nivel mundial", dijo en un comunicado el presidente de la compañía, Rob Stringer.
"Paul Simon es un compositor maestro único en la vida cuya obra ha generado una influencia duradera en nuestra cultura y nuestra conciencia", afirmó, por su parte, el consejero delegado de Sony Music Publishing, John Platt, que describió sus canciones como "indelebles".
Por su parte, Simon explicó en el texto que comenzó su carrera en Columbia/Sony Records, por lo que le pareció "natural" vender sus canciones a la misma compañía.
Simon, de 79 años, se une así a otros importantes artistas que recientemente han vendido todas sus canciones a multinacionales discográficas, como Bob Dylan, que según la revista especializada Rolling Stone, recibió 400 millones de dólares de Universal Music Publishing Group; Neil Young y Stevie Nicks.
Desde que se formó en 1964, Simon & Garfunkel publicó cinco álbumes de estudio y vendió más de 100 millones de copias.
Tras la separación del dúo en 1970, Simon comenzó su carrera en solitario y fue premiado con 16 premios Grammy por su trabajo en la industria musical.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.

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