El trovador chileno Manuel García presenta Compañera de viaje, su séptimo disco solista, un trabajo a guitarra y voz, muy alejado estilísticamente de sus anteriores trabajos y más cercano a sus primeros álbumes en solitario.
Después del lanzamiento de Harmony Lane, su última publicación solista, del disco Abrazo de hermanos con el argentino Pedro Aznar, la colaboración con Mon Laferte en La Danza de las Libélulas y El Viejo Comunista con Silvio Rodríguez; Manuel García comparte ahora en Compañera de viaje, 13 canciones con sus dos principales instrumentos: su voz y su guitarra, que en su mayoría fueron compuestas desde el confinamiento.
Manuel, destacado por el ser el pilar de toda una generación de compositores en su país natal que han reivindicado a la poesía como su forma de expresión, y acompañado siempre de su guitarra es como ahora decide darnos a conocer su nueva producción discográfica que está milimétricamente medida y en el que cada elemento forma parte de una sólida estructura musical y poética, con piezas ejecutadas de una forma natural y orgánica.
"Y es hasta aquí, hasta donde me dieron las fuerzas para hacer un registro en que la inconformidad riñe con la responsabilidad de ofrecer con amor, a mis cincuenta, un trabajo que le debo, antes que a nadie, a mi Manuel de 14 años, adolescente del desierto, que a "guata pelada" y pies desnudos soñaba con cantar para su gente acompañado solo de su Quijota guitarra; igual que aquellas almas trovadoras fundamentales, de toda generación, que se han atrevido, sin olvidar humildemente su ser histórico, a "decir" asomándose al dulce abismo de las cantoras más insignes : ¡la palabra y la guitarra!", comenta Manuel García respecto a Compañera de viaje.
Un disco sólo a guitarra y voz, algo muy poco común en esta era, soñado por el mismo cantautor chileno desde que tenía 14 años, ha visto la luz en tiempos de pandemia. También está el factor de rescatar la esencia de ambas, la crudeza, lo sutil, la desnudez y lo primitivo. La guitarra tradicional acústica, sin adornos, se convierte en eje central. Como también lo es la producción que Manuel García firma junto a Tomás Pérez.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.

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