Las canciones de «Cavaller erra(n)t», el primer trabajo del cantautor de Vic (Barcelona), hablan de las situaciones que nos encontramos haciendo camino en la vida y de los errores, las malas experiencias y aprendizajes, con un tono filosófico y reflexivo pero afrontándolos con ocurrencia.
Las canciones de Cavaller erra(n)t, el nuevo trabajo de Eudald Palma, hablan de cómo afrontamos los errores y aprendizajes en las diferentes situaciones que nos encontramos haciendo camino en la vida, con un enfoque filosófico y reflexivo pero con ocurrencia.
El estilo musical de cada uno de los temas, busca la mejor manera de transmitir el mensaje, con canciones que van desde el pop rock, el folk, la habanera o la rumba, consiguiendo que éste sea un proyecto muy ecléctico.
El título del disco es un juego de palabas inspirado en la figura medieval del caballero errante (errant en catalán), y que lo definía como el que iba a recorrer mundo y buscar aventuras, pero dándole un nuevo sentido con el hecho de jugar extrayendo la letra "n", y representar la parte de los errores quedando como caballero errado (errat).
Eudald Palma nació en la localidad barcelonesa de Vic en el año 1985. Inició su carrera en el mundo artístico como escritor, diseñador, pintor e ilustrador (graduado en EARTVIC y en ESDI Llotja de Barcelona) llegando a publicar proyectos para editoriales y agencias de publicidad, tanto en el ámbito nacional como internacional.
Sin embargo, su gran pasión siempre ha sido la música, así que compró una guitarra acústica y estudió guitarra y canto para aprender a componer canciones con letras y temas propios.
En 2018 hizo una gira de conciertos en acústico tocando canciones propias de un primer proyecto, que no llegó a grabar, titulado Raïm al cove. Desde entonces ha estado trabajando en este segundo proyecto.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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