El lugar es el cuarto trabajo discográfico del cancionista uruguayo Diego Kuropatwa "Kuropa" y refleja un cambio de sonido a la vez que compositivo. El disco fue producido por Diego Janssen quien supo leer el significado de las canciones y vistió a las mismas de arreglos sutiles y sugerentes.
En El lugar, Kuropa se propuso trabajar al detalle, tanto su guitarra como su voz, con el soporte de una banda que juega y navega en función de los temas. Es un volver a la raíz, a la imagen del cancionista que se fue nutriendo a través de la escucha de músicos referentes y de compañeros colegas de todas las generaciones.
La temática del álbum es variada: canciones utópicas, de contenido social, filosóficas, de amor, de naturaleza.
"Considero que esos tópicos han sido una constante en mis discos anteriores, lo que ha variado es la manera de decir y la música que las arropa. He contado para este cuarto trabajo con la presencia de artistas que admiro y que además son grandes amigos como es el caso de Carmen Pi y Rubén Olivera", comenta Diego Kuropatwa.
Andrés Pigatto, Federico Mujica y Esteban Pesce son los músicos que lo han acompañado en este camino a lo largo de los años y conforman la banda que da color y vida a las canciones.
Betina Chaves y Adrián Borgarelli, violín y cello respectivamente crearon con sus cuerdas un ambiente épico por momentos y de profunda ternura por otros. Diego Janssen participa también como multi-instrumentista a lo largo del álbum y Pepe Martínez en percusión dio una gran mano en uno de los temas más importantes de este nuevo trabajo.
El arte de El lugar es un collage de Alejandro Sequeira, otro gran amigo de Kuropa que puso su magia y vio nacer cada uno de estos temas.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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