Sota l’escorça (Bajo la corteza, Autogestionado – Vértigo Studio 2021), es el nombre del trabajo debut de la cantante y compositora Raquel Herreros quien, motivada por el deseo de poner banda sonora a poemas de Màrius Torres, presenta una recopilación de composiciones propias. Sin ninguna más pretensión que la de vestir las palabras del poeta, la artista se deja llevar por estilos como el jazz, el pop y el sonido mediterráneo.
El proyecto Sota l’escorça de Raquel Herreros nació en las aulas del Conservatorio Superior del Liceo de Barcelona. Lo que empezó como pequeñas composiciones en clase y derivó en proyecto final de carrera (2020) de la artista, convirtiéndose en su primer disco.
La propia Raquel Herreros explica que desde que estudió al poeta Màrius Torres en el bachillerato, creó un vínculo con su obra y la rescató con estas primeras composiciones.
"Aunque nunca había musicado poemas antes, las creaciones salieron de forma muy natural y orgánica. Dejándome llevar por mi bagaje y los estilos que me habían acompañado hasta el momento, empecé a vestir los versos del poeta hasta conseguir una recopilación de ocho composiciones que son las que forman el disco, además de una novena, Couperin a l'hivern, que la musicó el pianista del cuarteto, Dani Ferruz", cuenta Raquel Herreros sobre su primer disco.
Las composiciones están grabadas en formato cuarteto con piano y, al tratarse de un híbrido entre el jazz y el pop, con bajo eléctrico.
Sota l’escorça, el disco de debut de Raquel Herreros, se presentará el domingo 21 de noviembre a las 19.00 horas en la sala barcelonesa, Nota 79 (C/Vallirana 79). La cantante y compositora irá acompañada de toda la banda.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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