El cantautor barcelonés Daniel Cros presenta hoy Las palmeras y el viento, su décimo disco en solitario, once canciones en la más pura poética del artista que en esta ocasión cuenta con las colaboraciones de María José Hernández, Rosa Sánchez, Mû Silva y del poeta Rodolfo Serrano.
Las palmeras son la viva imagen de la resistencia ante la adversidad, de la fortaleza interior cuando todo alrededor se derrumba. Son delgadas, esbeltas y a veces tan altas que se mantienen inalterables en medio del temporal. La naturaleza las ha ido fortaleciendo para soportar tormentas tropicales, tifones y huracanes.
Palmeras y viento son una metáfora de la Humanidad frente a lo vivido. En estos tiempos de incertidumbre el cantautor barcelonés Daniel Cros nos acerca once nuevas canciones conectadas con su desarrollo como persona, como músico, como ser sintiente, que dan cuerpo a su décimo disco.
Canciones que hablan de la experiencia de la meditación, de la revolución de la poesía para curar los males que aquejan a la sociedad, del empoderamiento de la mujer, de la belleza de las cosas sencillas de la vida de pueblo, de las adversidades en su carrera como músico y de paisajes que ejercen de espejo de nuestras emociones.
Las palmeras y el viento cuenta con las colaboraciones de la aragonesa María José Hernández —protagonista del primer corte del disco Si los poetas gobernaran el mundo—, la costarricense Rosa Sánchez y del guineano Mû Silva.
Los once temas del disco son letra y música del propio Daniel Cros, menos Allí estaré, musicación de un poema de Rodolfo Serrano quien ha dicho refiriéndose a Las palmeras y el viento "Poesía y música para los sentidos, para la calma y, en benditas ocasiones, para la sonrisa".
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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