El cantautor barcelonés Daniel Cros presenta hoy Las palmeras y el viento, su décimo disco en solitario, once canciones en la más pura poética del artista que en esta ocasión cuenta con las colaboraciones de María José Hernández, Rosa Sánchez, Mû Silva y del poeta Rodolfo Serrano.
Las palmeras son la viva imagen de la resistencia ante la adversidad, de la fortaleza interior cuando todo alrededor se derrumba. Son delgadas, esbeltas y a veces tan altas que se mantienen inalterables en medio del temporal. La naturaleza las ha ido fortaleciendo para soportar tormentas tropicales, tifones y huracanes.
Palmeras y viento son una metáfora de la Humanidad frente a lo vivido. En estos tiempos de incertidumbre el cantautor barcelonés Daniel Cros nos acerca once nuevas canciones conectadas con su desarrollo como persona, como músico, como ser sintiente, que dan cuerpo a su décimo disco.
Canciones que hablan de la experiencia de la meditación, de la revolución de la poesía para curar los males que aquejan a la sociedad, del empoderamiento de la mujer, de la belleza de las cosas sencillas de la vida de pueblo, de las adversidades en su carrera como músico y de paisajes que ejercen de espejo de nuestras emociones.
Las palmeras y el viento cuenta con las colaboraciones de la aragonesa María José Hernández —protagonista del primer corte del disco Si los poetas gobernaran el mundo—, la costarricense Rosa Sánchez y del guineano Mû Silva.
Los once temas del disco son letra y música del propio Daniel Cros, menos Allí estaré, musicación de un poema de Rodolfo Serrano quien ha dicho refiriéndose a Las palmeras y el viento "Poesía y música para los sentidos, para la calma y, en benditas ocasiones, para la sonrisa".
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos