El cantante neuquino Jorge Rojas fue el artista destacado de la tercera luna del festival de folclore de Cosquín.
Jorge Rojas paralizó durante una hora y media a una plaza colmada con sus nuevas canciones, pero también con algunos de sus clásicos, pedidos a rabiar por el público que abarrotaba la Plaza Próspero Molina, con más de 10.000 personas.
Canciones como "Para cantar he nacido", "Las alas de la libertad", "Marca borrada", "Adonde va el amor", "La sin corazón", "Lágrimas negras", "Vuelvo", "No saber de ti", "Canción del adiós", "De esas que te hacen llorar" y "Milagro de amor", fueron entre otros los temas que interpretó el ex Nocheros.
Facundo Toro brindó un tributo a los folcloristas que se fueron en los últimos tiempos y lo adornó con excelentes interpretaciones de "Como la cigarra" para Mercedes Sosa, "Viene clareando" para el dúo Salteño, "Luna tucumana" para los Tucu Tucu, "A Monteros" para el Chango Nieto y "Zamba de amor en vuelo" para Tamara Castro. A esto le agregó una versión de "Quiero llenarme de ti" en ritmo de chaya en memoria de Roberto Sánchez, Sandro.
Durante la extensa noche, que culminó con las primeras luces del día, el canto de la llanura y la milonga fue protagonizado por la solista Lucía Ceresani, la chacarera con mensaje del Duende Garnica y la magia de la chaya riojana en la voz de Daniel Argañaraz.
También destacaron en la tercera luna Los Manseros Santiagueños, Luis Landriscina, Roxana Carabajal, Silvia Lallana, Claudia Pirán y Gustavo Patiño, entre otros artistas.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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