La cantautora del Penedès hace una nueva revisión de canciones de la resistencia y piezas propias fruto de la necesidad de sobrevivir a tiempos malditos.
![]() Marina Rossell.
© Sílvia Poch
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Del repertorio de la chanson después de la ocupación nazi, Rossell adapta “Sous le ciel de Paris” (Charles Trenet), “Avec le temps” (Léo Ferré), “J’attendrai” o “Je ne regrette rien” (Édith Piaf), al tiempo que no abandona su parte creativa más personal e íntima . En el 25º álbum de su carrera encontramos temas propios y casi confesionales como “Guardo el dubte” o “Morir d’un llamp”
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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