La guitarrista y compositora bilbaína, enganchada a la guitarra desde pequeña, se traslada con las canciones a un universo de belleza y sensibilidad.
![]() Amaia Miranda.
© Helena Goñi
|
Nacida en Bilbao hace 28 años, de adolescente escuchaba a Nick Drake, Kings of Convenience y Alanis Morissette, y sus padres le descubrieron Silvio Rodríguez, Van Morrison o Paco de Lucía durante los viajes en coche. La inquietud por referentes tan diferentes y su continua búsqueda le han llevado a encontrar una marca propia de crudeza, silencio y madera.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos