Víctor Jara fue elegido por el público como "mejor compositor chileno de todos los tiempos" en la jornada de clausura del Festival del Huaso de Olmué, cien kilómetros al norte de Santiago. El premio al intérprete más popular, de entre los ocho concursantes, fue para "Angel Parra y familia" mientras los Huasos Quincheros y Joaquín Sabina fueron pifiados (pitados) por motivos distintos.
Víctor Jara, asesinado después del golpe militar de 1973, fue elegido por el público como "mejor compositor chileno de todos los tiempos" en la jornada de clausura del Festival del Huaso de Olmué. Durante tres jornadas de competencia, las canciones de Jara fueron interpretadas por "Coulon, Pascuala y la Tripulación", grupo que incluía a integrantes del Inti-Illimani.
Durante siete minutos de actuación, el grupo interpretó pasajes de temas clásicos como "Te recuerdo Amanda", "El derecho de vivir en paz", "Deja la vida volar" y "Manifiesto", siendo ovacionado por el público.
"Siempre es una emoción cantar las canciones de Víctor Jara. Su legado y sus canciones son parte del ADN de Chile", declaró Jorge Coulón.
Los intérpretes obtuvieron un premio equivalente a 6.000 dólares y el "Guitarpín de Oro", símbolo del Festival.
El premio al intérprete más popular, de entre los ocho concursantes, fue para "Angel Parra y familia" quienes interpretaron en la competencia los temas de la fallecida Violeta Parra.
El concierto lo abrió Joaquín Sabina que con temas como “Contigo”, “Y nos dieron las diez” que se ganó la ovación del público del Patagual, pero que declaró su enojo durante casi media hora cuando el andaluz terminó la actuación en no más de 50 minutos.
Aunque seguramente los más pifiados (pitados) fueron los Huasos Quincheros a los que no se les perdona su apoyo al golpe de estado de Pinochet en el 73. Los gritos de “¡Fuera, fuera!” dificultaron la actuación del grupo dirigido por Benjamín Mackenna, quien fuera asesor cultural del régimen y prohibiera el uso de la quena y el charango y manifestara que la “Cantata Santa María era un crimen histórico de lesa patria”.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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