Ginestà, la banda catalana encabezada por los hermanos Júlia y Pau Serrasolsas presenta su nuevo álbum, Suposo que l'amor és això (Supongo que el amor es esto Kasba Music, 2022). Se trata del tercer disco del grupo, después de una gira de más de 80 conciertos en los dos últimos años.
Suposo que l’amor és aixòes un disco conceptual, que a lo largo de sus diez canciones, pretende exponer distintas perspectivas del amor.
Para la producción del nuevo trabajo, los hermanos Serrasolsas han trabajado conjuntamente con Cesc Valverde (Xicu) y ha sido grabado en La Royuela Studio, de la mano de Xavier Clop y Quique. Mezclado y masterizado en Grabaciones Silvestres por Marc Parrot.
Musicalmente, Ginestà propone una nueva sonoridad, más sofisticada y contemporánea. Melodías electrónicas y sintetizadores acompañan a las letras, dulces y sinceras.
Adrián Martos ha sido una vez más el encargado de representar en imágenes la propuesta de los hermanos. Con una estética inspirada en los años setenta, el director ha creado un mundo que transporta al espectador a las etapas de instituto y juventud, allí donde el amor se manifiesta de la forma más inocente. Este imaginario queda plasmado en la portada del álbum y en los diez nuevos vídeos, que acompañan a cada una de las pistas.
Suposo que l'amor és això ve la luz hoy 4 de febrero. Sin embargo, en 2021, Ginestà nos hizo un pequeño adelanto del álbum con L'Eva i la Jana, que acumula más de 1,5 millones de reproducciones en nueve meses y logró viralizar un baile en la plataforma TikTok, y L'Últim Ball, con un videoclip con Laia Manzanares como protagonista, que en dos meses ha llegado a las 200 mil reproducciones.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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