Con más de una década de carrera musical, Manuel Maio nos trae en este cuidado y refinado disco Sem olhar ao tempo la palabra cantada en portugués revestida de sonoridades acústicas, con inspiración de la música popular portuguesa, de la música actual y de las músicas del mundo.
Son trece las composiciones de Manuel Maio en el nuevo álbum Sem olhar ao tempo (Sin mirar al tiempo), el primero a su nombre, que saldrá a la venta en versión física y digital el pasado viernes por Sons Vadios, con el apoyo de la Sociedade Portuguesa de Autores, Musibéria, Miguel Guerra y Antena 1 (radio pública portuguesa).
Tras licenciarse como violinista en la ESMAE de Oporto y estudiar en la prestigiosa escuela de jazz Centre des Musiques Didier Lockwood, en Francia, Manuel Maio editó dos discos con el grupo A Presença das Formigas, colaboró con artistas portugueses de renombre como Amélia Muge, João Afonso y el músico español Luis Pastor, integró varios proyectos nacionales e internacionales y firmó la composición de decenas de obras para teatro, cine, discos y espectáculos, así como la producción musical de varios CDs.
A lo largo de este periodo creció la voluntad de presentarse con su propio nombre, dando voz a sus canciones y, de paso, retándose a sí mismo a crear algo único e inédito en su trabajo. Así nace Sem olhar ao tempo, con músicas y letras de Manuel Maio, un disco acompañado de un sentido de urgencia, no sólo por el deseo de afirmación de una nueva voz en el panorama actual de la música portuguesa, sino también por su contenido: si por un lado es una obra marcadamente autobiográfica, también es una reflexión sobre el momento actual, en un periodo de cambios vertiginosos a nivel global.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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