La legendaria cantante Omara Portuondo recesará su trayectoria musical por escenarios del mundo con la gira Vida, destacan hoy medios de comunicación en Cuba, país donde se reconoce su prestigiosa carrera.

PL – "Siento que es un buen momento para dejar personalmente un ¡hasta luego! a mis seguidores en los países más lejanos, a los que, como aún no se ha inventado la teletransportación, parece más difícil que pueda volver", anunció la también Diva del Buena Vista Social Club (BVSC).
De acuerdo con el diario Granma, la popular Novia del Feeling hizo pública su decisión al tiempo que aclaró no se trata de una despedida total, pero sí marca el adiós de la escena internacional donde ha compartido con invitados de renombre mundial y su voz inigualable cautivó al público.
"Para mí cantar es vivir, es mi manera de ser. Si me preguntan por mi lugar favorito, será siempre el escenario, la canción que canto, el próximo aplauso. Mientras tenga voz y alguien me quiera oír, permítanme cantar", declaró Omara Portuondo.
Considerada una leyenda viva de la cancionística cubana, la vocalista aludió al nombre de la gira, que responde a "tantas noticias tristes, tanto adiós, tanta distancia, que nos han hecho comprender mejor el valor de la vida, de la familia y los amigos".
La ganadora del Grammy Latino y Grammy a la Excelencia Musical brilló como integrante del selecto catálogo de intérpretes del BVSC, agrupación que ubicó a la isla en el pentagrama sonoro del mundo junto a músicos de la talla de Eliades Ochoa, Ibrahim Ferrer y Francisco Repilado (Compay Segundo). Para la artista, la popularidad no llegó a ese fenómeno internacional que fue el BVSC; antes marcaría a toda una generación amante del filin, popular género que nació en la primera mitad del siglo XX y ganó notoriedad con el cuarteto Las D’Aida, acompañada por su hermana Haydée, Elena Burke y Moraima Secada.
A los 91 años, su impronta musical late fuerte en toda Iberoamérica al punto que los reyes de España le concedieron la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y, a su vez, ostenta el Premio Nacional de Música, más prestigioso de su tipo en Cuba.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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