El disco Sin Muros, presentado hoy desde el Museo de la Música en Cuba, resulta la propuesta sonora del trovador cienfueguero Sadiel Madrazo, desde variedad de géneros y formas instrumentales.
PL - Producido por Eric Méndez bajo el sello de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem), Sin muros, el nuevo trabajo del trovador cubano Sadiel Madrazo comprende, entre otros, los temas No basta con ir veloz, Siempre hallaste una canción, Sin llegar al sol y Si ocupas un lugar.
En las notas sobre el álbum el cantautor Roberto Novo, integrante junto a su hermano Pedro del Dúo Los Novo, resalta dentro de la obra el uso de la guitarra, "bendita credencial del trovador", catalogada como reina elegante, audaz, imprescindible, variada y plena acompañante.
Conformado por otras composiciones como Samantha, Para que no tarde, Vamos Lizet, Eres y Canción pendiente, el material resulta una de las propuestas del programa artístico y de presentaciones de la casa discográfica en la Feria Internacional del Libro.
El disco es un producto recopilatorio de los temas más significativos de su autor durante su trayectoria profesional de más de dos décadas y el primer sencillo del CD, fue divulgado en marzo último desde plataformas digitales, entre ellas, la reconocida Sandunga.
Con anterioridad, Madrazo grabó Litorales, un proyecto independiente resultado de su participación hace más de una década en el Evento Nacional de Trovadores Longina, en la central provincia cubana de Villa Clara y la edición de seis de sus canciones dentro del espacio Puntal Alto.
En julio de 2012, produjo su segundo fonograma, integrado por nueve títulos de su autoría y denominado Bajo esta ciudad; en noviembre de 2018, vio la luz Por llegar, con 11 temas, y varios trabajos audiovisuales como Eres, gracias al apoyo de la Asociación Hermanos Saiz.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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