La cantautora cubana Markia Sierra afincada en Barcelona publica su segundo trabajo después de cuatro años de Árboles descalsos (2018).
La cantautora cubana Markia Sierra llegó a España en el 2008. Se instaló en Barcelona, donde ha podido madurar y cultivar una visión más amplia de su ser como artista, fusionando los géneros que influyeron en ella desde su infancia hasta la actualidad, un largo recorrido que comenzó con la guitarra en la escuela de música clásica Regino Eladio Boti de su ciudad natal, Guantánamo, y pasando por la música popular cubana e internacional.
Con 17 años comenzó a curiosear en el mundo de la composición y desde hace cinco años se dedica como cantautora a defender su propia manera de ver y sentir la música. Markia Sierra es una artista que lucha por crear y mostrar una manera de reconstruir la vida, de dar luz y apoyar a todo aquel al que su música pueda dar cobijo y amor. Para compartir alegrías y acompañar en los momentos difíciles.
La música de Markia Sierra aglutina géneros musicales como el son cubano, boleros, changüí, música instrumental, balada, merengue, salsa, bachata pop rock, bossa nova, jazz y feeling. En este álbum asoman nuevas canciones, que han viajado desde el enfrentamiento con las vicisitudes y la batalla personal, para dar un golpe de renovación y empuje, a reconectar con la vida y la fuerza interior.
Coraje y fe, el tema que da título a su segundo trabajo, nació de la necesidad de dar empuje y mirar al futuro, independientemente de las situaciones cotidianas, adversas o de fragilidad. Es sentir que cada día es una oportunidad para hacer algo nuevo, que a cada instante se puede reconectar con nosotros y volver a sentir confianza y fe, que lo que cuenta es lo que somos y sucede en el instante preciso en que respiramos. Que aun abatidos y desconcertados, se puede abrir un sinfín de oportunidades nuevas para reconquistar la alegría.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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