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Novedad discográfica

El Quilapayún de Eduardo Carrasco presenta la cantata «Fulgor y muerte de Joaquín Murieta»

por Víctor Tapia el 30/06/2022 

Después de mostrarla gratuitamente en sectores populares de Santiago al aire libre, el Quilapayún dirigido por Eduardo Carrasco presentó el pasado sábado 18 de junio en el Teatro Municipal de Santiago la cantata Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, basado en los textos de Pablo Neruda y de la que recientemente han lanzado un disco.

Presentación de la cantata «Fulgor y muerte de Joaquín Murieta» © Facebook Quilapayún

 

La pandemia ha generado un largo paréntesis a las actividades musicales, pero por otro lado en el caso del Quilapayún de Eduardo Carrasco sirvió para retomar una obra que estaba en el tintero desde fines de la década de 1970: La musicalización de los versos dedicados a Joaquín Murieta por Pablo Neruda en su obra La Barcarola de 1967.

 

De esta obra se habían conocido en discos 3 temas: Premonición a la muerte de Joaquín Murieta (Adelante 1975), Monólogo de la cabeza de Murieta (Darle al otoño un golpe de ventana, para que el verano llegue hasta diciembre 1980) y A California me voy incluida en el disco Siempre. Durante la pandemia se filtró por Youtube algunas demos de varias canciones de la obra que se habían realizado a fines de la década de 1970 principios de 1980, y en este mismo período de pandemia Eduardo Carrasco se dio a la tarea de completar la obra y de darle un lanzamiento formal después de más de 40 años de su creación.

 

Dentro de la línea creativa del conjunto esta obra corresponde estilísticamente a esa época creativa del conjunto, es decir podría ser un disco que quedó extraviado entre la época que se cubre desde el disco Umbral a Darle al Otoño. Por lo tanto dentro de la evolución estilística del conjunto se enmarca en un viaje al pasado, aunque también por otro lado corresponde al refugio estilístico en el cual se ubicó Eduardo Carrasco al retomar la dirección del conjunto en 2003 después de su quiebre: ubicarse a inicios de los 80’s y olvidarse de toda la evolución, sonoridad y el repertorio, que vino entre 1982 al 2009.

 

Mirándolo desde la perspectiva histórica, y para los seguidores del Quilapayún, esta obra viene a completar una parte del rompecabezas de la creación del conjunto en el exilio. Una obra que responde a la forma estilística que he comentado más arriba, y que si bien es potente y bien desarrollada no es algo que deslumbre después de 40 años. No es como cuando Brian Wilson pudo lanzar finalmente su disco Smile el año 2004, después de haberlo dejado en pausa con The Beach Boys en 1967. El año 2004 esta obra de Wilson sonaba aún a futuro, y que si se hubiera lanzado el año 1967 hubiera cambiado la historia de la música popular a nivel mundial para siempre. En el caso de Murieta esta obra lanzada el 2022 suena a 1980, y realmente si se hubiera lanzado en esos años poco hubiese cambiado en la historia de la música popular chilena desde esa época hasta ahora.

 

Al comparar los registros del lanzamiento oficial del año 2022 con los demos de fines de los 70’s, lo primero que se nota es que el registro oficial musicalmente suena mucho mejor. Una grabación en estudio debería sonar casi siempre mejor que una grabación casera. Pero otra diferencia fundamental son las voces. En la grabación de los demos todas las voces estaban en su punto de madurez para entregar su mejor registro. Después de 40 años las voces de los integrantes no son las mismas, y ya no están en las mismas condiciones. Para reforzar ese punto además las mejores voces del conjunto que aún quedan como Quezada, participa marginalmente en el registro de 2022, se escuchan muy poco como en el caso de Gómez, o derechamente no participaron en la grabación como en el caso de Hugo Lagos y Guillermo García.

 

Por lo tanto, la presentación en vivo en Chile de esta obra queda en manos de una formación de 6 voces, de las cuales hay 2 que cantan muy bien como Fernando Carrasco e Ismael Oddó, una voz que cumple como la de Ricardo Venegas hijo, y 3 voces que ya no dan lo óptimo como son las de Eduardo Carrasco, Ricardo Venegas y Rubén Escudero. Si una de las principales características del Quilapayún eran las voces, esta formación cumple a cabalidad esa característica en el canto grupal, pero en el canto individual puede que quede cojeando dependiendo de quién cante de solista frente al micrófono.

 

Presentación de la cantata «Fulgor y muerte de Joaquín Murieta» © Rubén Ayala
Presentación de la cantata «Fulgor y muerte de Joaquín Murieta»
© Rubén Ayala

 

Teniendo en consideración todos esos puntos anteriores me asomé al Teatro Municipal de Santiago a ver el lanzamiento de esta obra en un teatro, ya que anteriormente se había presentado gratuitamente en sectores populares de Santiago al aire libre. Debido a los protocolos Covid el Teatro estaba habilitado a la mitad de su capacidad, aun así todas las ubicaciones se vendieron para ver esta presentación. El Concierto anunciado a las 20.00 horas dio su inicio a las 20.05 en el cual se corrieron las largas cortinas del teatro para ver en penumbras a la formación del conjunto en el escenario contando al fondo proyectado en altas dimensiones el cuadro de las penumbras del "Quila" de Nemesio Antúnez que fue utilizado como portada en la edición original del disco Umbral publicado en Francia.

 

Ya con los músicos y el relator en sus posiciones, y antes de comenzar el concierto, Eduardo Carrasco, director del conjunto, aproximadamente en siete minutos se dirigió al público para dar mayores antecedentes sobre la obra, sobre los fundamentos y las razones por la cual la hacían válida en esta época, como esa obra Pablo Neruda la creó para prevenir en la década de los 60’s sobre las consecuencias de tomar la vía violenta, la vía armada como acción para lograr aunque fuese los más bellos ideales. "Siempre al final la tragedia se cierne sobre ellos"; y como ese llamado resulta vigente para la situación actual en que se encuentra Chile, en donde los resabios de la movilización social del 2019 aún se pueden percibir por las calles del territorio nacional.

 

Y de ahí se dio inicio a la obra la cual fue entregada correctamente por el grupo sin dejar de considerar las limitaciones vocales más arriba señaladas. La puesta en escena dirigida por Mariana Muñoz, una creadora con curriculum de sobra en la dirección teatral, más los recursos que da un recinto como el Teatro Municipal el cual es el principal escenario en Chile en donde se presentan grandes óperas, generó que lo que se vio en el escenario visualmente casi rozara la perfección.

 

La iluminación bien manejada, excepto por la transición que se realizaba en las luces cenitales, una pantalla de fondo que proyectada imágenes gráficas creadas por Pablo de la Fuente que iban de acuerdo a cada tema que se iba interpretando, y un sonido que estuvo casi sin fallas, salvo un par de micrófonos cerrados cuando no debían, y a que la amplificación del recinto no necesariamente está pensado para que llegue de buena forma a los sectores más altos del teatro, que es de donde vi el concierto . Además, una de las imágenes que recordaré largamente será la caída de pétalos de rosas sobre el escenario, literalmente una lluvia de pétalos dando una imagen inolvidable cuando la muerte se cierne sobre los personajes principales de la obra.

 

Una obra de aproximadamente una hora de duración, con un relato correcto a cargo del actor Francisco Melo, que fue largamente aplaudida por el público.

 

A continuación de esta obra el conjunto entregó una serie de canciones que no están incluidas en discos, pero que han lanzado como "singles" en plataformas. La Nueva Constitución, Tren a Valparaíso, Te busco y no te encuentro perteneciente a una serie de temas basados en la forma de "tonada" con una guitarra interpretada al estilo campesino por Fernando Carrasco y que debería corresponder a algún próximo disco, para cerrar finalmente con los "caballitos de batalla" del conjunto: La Muralla, Malembe, El pueblo unido, y un poco antes de esta última, la versión modificada de El derecho de vivir en paz de Víctor Jara.

 

La formación del conjunto fue: Eduardo Carrasco, Ricardo Venegas, Rubén Escudero, Ismael Oddó, Ricardo Venegas hijo, Fernando Carrasco y ante la ausencia de Danilo Donoso del Inti-Illimani Histórico —que hace habitualmente las percusiones con el Quila pero se encontraba de gira por Europa con su grupo—, fueron acompañados por David Pelayo quien tal vez con un poco más de training hubiera estado perfecto, pero que en la voces estuvo entre los mejores intérpretes arriba del escenario.

 

Un correcto concierto del Quilapayún volviendo a los grandes escenarios, con una excelente puesta en escena, con música nueva, y con un público totalmente receptivo a su propuesta.

 

la cantata «Fulgor y muerte de Joaquín Murieta» © Pedro Aceituno






 
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