La banda extremeña Aulaga Folk ha anunciado la presentación el 5 de octubre de su nuevo trabajo El rodar del bolindre, el quinto en su historia, un disco que sigue en la línea de reivindicar la cultura popular extremeña y acercarla al público más joven.
En El rodar del bolindre, el nuevo trabajo de Aulaga Folk, la banda extremeña agita su abanico musical equilibrando la fusión de músicas étnicas y vanguardistas sinfónicas con toques muy roqueros, balanceado por aires Andalusí y aromas de Irlanda con mucho swing, acercándonos a la raia portuguesa, sin dejar atrás su bandera extremeña y su lengua de raíz, el Castúo.
Sin duda, una fusión de sentidos y notas musicales que te envolverá en un viaje de la raia a la Dehesa extremeña.
En El rodar del bolindre se homenajea también a Pablo Guerrero con una versión libérrima de A cántaros.
Aulaga Folk se forma en 1999, en la localidad de Casas del Monte y en pleno corazón del Valle del Ambroz; un valle Cacereño que huele a sierra frondosa y se extiende al Norte de Extremadura, en las estribaciones de las sierras de Béjar y Gredos. La sensibilidad por la música los lleva a escuchar distintos temas de su tierra y de la voz de sus habitantes, para lograr un repertorio que se nutre de los cancioneros populares y de la cultura oral, que Aulaga Folk reelabora con elementos tradicionales y con la fusión de otros instrumentos y músicas, pero siempre manteniendo la raíz original y el son de lo antiguo.
Componen canciones propias y también crean otras composiciones para poemas y letras autóctonas que conoce de la gente del pueblo; así, como si fueran cantes de ida y vuelta, Aulaga Folk no sólo se nutre de sus raíces populares, sino que pretende enriquecer y aportar algo nuevo a la cultura musical de Extremadura, arrojando una luz nueva al folklore extremeño y su riqueza.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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