"L'Escale" fue un célebre cabaret latino americano de París, en el cual se pudieron escuchar las voces de Violeta Parra o Atahualpa Yupanqui y hasta a Gabriel García Márquez tocando las maracas. Ahora revive en un documental dirigido por Antoine Sextier.
Años 60, París, rue Monsieur Le Prince, en el cabaret "L’Escale" los latinoamericanos viven y comparten su música durante toda la noche.
"L’Escale" acogió a personas de todas las nacionalidades en un ambiente festivo y comprometido durante los años sesenta. Allí compartieron sus sueños y su música durante noches enteras. Mientras escribía su segundo libro, Gabriel García Márquez incluso tocaba en él con maracas...
Ahora, "L’Escale" revive en el documental de Antoine Sextier, en donde los últimos testigos de esta época como Ángel Parra, Patricio Castillo o Sergio Arriagada, entre otros muchos; regresan a esta época dorada de la música latinoamericana en Francia. Una época dorada que les permitió cumplir su sueño bolivariano: unir a América Latina a través de la música.
L’Escale es un viaje a través de los recuerdos, las cintas magnéticas, las carátulas de los discos, en la cual descubrimos esta época de oro de la música latinoamericana en Francia.
Antoine Sextier es ingeniero de sonido y aficionado de música latinoamericana. Le gusta cazar viejos vinilos buscando música olvidada.
Entre 2013 y 2015, co-condujo el programa radial chileno Perspectivas a través de la nueva canción chilena, luego en 2016 condujo el programa Nuevas perspectivas, ambos en Radio Universidad de Chile. Entre sus muchos proyectos, ganó en 2010 el primer premio del concurso "diario sonoro de France inter", y dirigió la restauración sonora de varios cortometrajes de Eric Rohmer.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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