Tranquila. Celeste Canta Chavela es un disco que nace del espectáculo Tranquila. Un canto de libertad, de amor y de vida, una fiesta para los difuntos, una celebración de la vida y de la muerte, de una figura primordial dentro del mundo de la música popular, la célebre cantante mexicana Chavela Vargas.
Celeste Alías pone la voz y el nombre a este álbum donde explora nuevas sonoridades acompañada por el guitarrista Santi Careta y el batería Oriol Roca. Los tres se han vuelto a reunir después de su disco Celeste Canta Antonio Machín hace siete años. El sonólogo Adrià Serrano es el cuarto músico de la banda. Los cuatro han apostado por un sonido contemporáneo arraigado en la tradición.
En este disco viajamos por la vida de Chavela Vargas a través de sus canciones, como la Macorina que fue una clara reivindicación de la época. Sonarán también otros éxitos como Paloma negra, Volver, volver, En el último trago y La enorme distancia. "A nosotros nos gusta llamarles NeoRancheras y Boleros galácticos".
Hay un aspecto que hace muy especial el disco: "Hemos querido acercarnos al máximo a las técnicas de grabación de los años sesenta. Todo el disco está pasado por cinta, como se hacía entonces, pero en La Enorme Distancia en concreto hemos utilizado un micrófono de la época y lo grabamos los tres en la misma sala midiendo minuciosamente las distancias de cada instrumento respecto al micrófono. El resultado es esta ranchera captada en una sola toma y que parece que los músicos estén en la misma sala donde estás tú cuando la estás escuchando en casa".
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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