El trovador extremeño Luis Pastor ha lanzado Extremadura Fado, un trabajo que le debía a su tierra de origen pero que contiene la querencia por Portugal, y Cabo Verde, que tanto ha influido en su carrera.
Extremadura Fado es el nuevo trabajo discográfico de Luis Pastor. En este último trabajo, el trovador extremeño une sonoridades y recoge sus lazos con el país vecino, Portugal. Se convierte, por tanto, en una historia de amor a la tierra que lo vio nacer, pero también, una historia de amor en tiempo de Whatsapp.
Luis lleva 50 años dedicado a la música y él data su carrera discográfica desde la publicación de su primer disco a los 20 años, aunque desde los 16 años lleva sin separarse de su querida y admirada compañera de viaje, su inseparable guitarra, su gran aliada durante todo este tiempo.
Para Luis Pastor, este último trabajo es un disco especial, diferente, donde nos asegura que no hay ideología, aunque para Luis el sexo y el amor también forman parte de ella aunque no sea de una forma tan evidente. Un disco de amor transversal, que matiza "nos pilla a todos".
"Me debía y le debía un disco homenaje a nuestra tierra. En este trabajo he querido que mi ser extremeño comparta música y poesía, con la querencia por Portugal, y Cabo Verde, que tanto ha influido en mi carrera", comenta Luis Pastor.
"Extremadura Fado es el disco que siempre sentí que faltaba en mis composiciones.", prosigue el cantautor.
Extremadura Fado no es otra cosa que Luis Pastor en estado puro.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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