El Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María quedó inaugurado la noche del viernes en una nueva edición, cuando pasadas las 22, con transmisión de la TV Pública, el cantautor cordobés de Cruz del Eje Jairo abrió el "Escenario Martín Fierro", para interpretar temas de su extenso repertorio y comenzó con la canción de cuna Duerme negrito del pergaminense Atahualpa Yupanqui.
![]() Jairo
© Festival Nacional de Doma y Folclore de Jesús María 2023
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Télam - Los más de 20.000 presentes en el festival escucharon con silencio y mucha atención cada tema que desplegaba Jairo que, para esta oportunidad, se nutrió en gran parte de su amigo cordobés cuentista y poeta ya fallecido, Daniel Salzano, como el caso de Carpintería José, El ferroviario, Caballo loco, La Balacera y Podría bailar toda la noche contigo, este último tema acompañado por su hijo Yako y su nieto Francisco.
Con su banda de músicos el cordobés Jairo (Mario Rubén González), quien viene de un período de recuperación de salud, también interpretó Zamba del pañuelo del salteño Gustavo "Cuchi" Leguizamón, la chacarera La olvidada y Chacarera de las piedras de Atahualpa Yupanqui, Indio toba, cuyos autores son el porteño Félix Luna y el santafesino Ariel Ramírez, y cerró su show con la popular plegaría Ave María.
También ofreció su repertorio folclórico el dúo Meibel, integrado por los hermanos Nahuel y Carla Bazán, hijos del cantautor catamarqueño Carlos Bazán, ex integrante del Trío San Javier.
El santafesino Efraín Colombo, que tiene como productor de sus discos a Jorge Rojas, fue otro de los que pasaron por el escenario festivalero, al igual que el conjunto Ceibo (Cosquín), Efraín Colombo, Sonido Xtremo y El Chipatazo.
Hubo espacio también para el pasaje del "Tero", que es la mascota del festival, y de los Reyes Magos que recorrieron las plateas y las tribunas populares entregando regalos.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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