Refugi es el primer disco que el pianista y compositor Sergi Carbonell publica como cantautor, después de su paso por Txarango y de cuatro discos de piano solo; un trabajo donde cada canción es un pequeño refugio, un espacio de encuentro, una zona de confort.
Hacer un largo viaje con Txarango y componer cuatro álbumes en solitario con el piano como prácticamente único protagonista ha curtido y empoderado a Sergi Carbonell para presentarse como el cantautor que es ahora en Refugi.
El pianista, segunda voz y uno de los compositores durante toda la trayectoria de Txarango, inicia una nueva etapa con la que transita hacia el pop y hacia otros estilos que no había tocado hasta ahora, pero que sabrán disfrutar los amantes de propuestas tan alejadas y la vez tan próximas como Jorge Drexler, Bon Iver, Sufjan Stevens, Vicente García, Mumford and Sons, The Lumineers, Beirut, Pedro Aznar...
En esta nueva faceta, Sergi Carbonell nos ofrece un disco producido, grabado y mezclado a lo largo de 2022 donde cada canción es un pequeño refugio, un espacio de encuentro, una zona de confort. Un universo tan ecléctico como su creador, que en esta nueva aventura se ha acompañado y se ha dejado acompañar por varios productores y músicos. Toda una grabación artesanal y compartida.
De la producción se ha encargado el propio Sergi Carbonell con nombres destacados como Dani López, Arnau Figueres —músico de los Stay Homas—, Joan Borràs —músico y coproductor de los Oques Grasses— y Joan Palà —músico de Txarango y Stay Homas—. Las mezclas han corrido a cargo de Joan Borràs, Ivan López, Arnau Figueres, Panxii Badii y Marc Usano. En cuanto a la grabación, algunos fragmentos han sido grabados en casa de Carbonell y otros, en los estudios La Coctelera, El Almacén y Wasabi, así como en casa de algunos de los productores y en el local de Txarango.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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