La agrupación cubana Buena Fe anunció el lanzamiento de su más reciente producción discográfica, que bajo el título Morada está disponible en plataformas digitales desde hoy 7 de febrero.
Desde las redes sociales, el líder del conjunto Israel Rojas invitó a disfrutar de Morada, este proyecto "que abre un ciclo creativo", en tanto destacó que el proceso "ha sido un trabajo arduo, duro y afectado también por las mismas dificultades que atravesamos los cubanos para hacer música".
Feliz por el resultado, el intérprete convidó a disfrutar de esta propuesta, cuyo primer adelanto fue el tema Café, que cuenta con los arreglos, grabación y guitarras de Yoel Martínez Rodríguez, uno de los fundadores de la banda, que nació como un dúo hace más de dos décadas en la oriental provincia de Guantánamo.
El sencillo contó con el talento de Yandi Martínez (contrabajo), David Hernández Navarro (Percusión), Adolfo Martínez Rodríguez (Mezcla y Masterización) y el cantautor gallego Andrés Suárez, co-autor de Café y Volar sin ti, otro de los temas del CD.
Buena Fe se distingue por un estilo de canción de autor, con un discurso coherente y a tono con la realidad sociopolítica de la isla, que parte de las sonoridades de la nueva trova, lo cual le ha permitido destacar en escenarios de Iberoamérica.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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