Raúl Rodríguez culmina su trilogía creativa sobre los sones del Caribe Afro-Andaluz con La Razón Eléctrica. El tercer libro-disco del trabajo de investigación del músico y antropólogo, tras Razón de Son y La Raíz Eléctrica, profundiza en los mecanismos de la creatividad compartida en el mapa cultural que conecta al flamenco con las músicas de África y Latinoamérica.
El músico y antropólogo Raúl Rodríguez (Sevilla, 1974) acaba de lanzar La Razón Eléctrica, un nuevo trabajo con el que culmina su trilogía creativa sobre los sones del Caribe Afro-Andaluz. Este tercer disco-libro, que completa el trabajo de investigación iniciado con Razón de Son (2014) y continuado con La Raíz Eléctrica (2017), profundiza en los mecanismos de la creatividad compartida en ese mapa cultural que conecta al flamenco con las músicas de África y Latinoamérica.
Producido, escrito, arreglado e interpretado por el propio Raúl Rodríguez y editado por Altafonte, los doce nuevos temas que componen La Razón Eléctrica exploran, desde un tono más intimista y autobiográfico que en los anteriores trabajos de la trilogía, el origen del fenómeno creativo en la música popular con la convicción –señala el autor– de que "la creación es la madre de la tradición".
"Así como sucede en la naturaleza y en los organismos rizomáticos cuando los tubérculos lanzan ramas que se comportan como raíces, las ideas buscan también conectarse entre ellas para encontrar la mejor manera de reproducirse", explica Rodríguez, que concluye que "esa es la razón eléctrica, el motivo del chispazo, la lógica creativa que produce esa corriente interna que impulsa a la búsqueda constante de una solución nueva para cada viejo problema".
En esta línea, el músico y antropólogo argumenta que la música popular ha podido seguir una dinámica similar a la de la propia naturaleza, "estirándose en todas direcciones y garantizando su supervivencia en la medida en que pueda ir tejiendo su red de afectos y conexiones posibles".
Desde esta perspectiva, La Razón Eléctrica sostiene que asumir esta "dimensión orgánica" de la creatividad conduce a una nueva conexión con la memoria cultural, a través de "un presente dinámico que desdibuja fronteras –entre lo antiguo y lo nuevo, lo propio y lo de todos, lo local y lo forastero– que sólo existen en el campo de lo simbólico, en nuestra imagen del mundo".
El tres flamenco como nexo común para un nuevo folklore global
Al igual que los trabajos anteriores de la trilogía, el formato disco-libro ofrece a lo largo de 50 páginas documentación de campo que explica las tramas de la composición de cada uno de los doce temas que lo conforman.
El nexo común lo aporta el peculiar sonido del instrumento ecléctico de creación propia que es seña de identidad de Raúl Rodríguez: el tres flamenco, un híbrido entre la guitarra flamenca y el tres cubano que materializa la conexión de sones y ritmos de ese Caribe Afro-Andaluz que reivindica el autor.
El itinerario musical propuesto parte de la memoria de los viajes y encuentros mantenidos en los últimos años con artistas de diferentes latitudes como Mali, Senegal, Guinea Ecuatorial, Madagascar, México, Haití o Estados Unidos, que le han permitido dar forma a un nuevo tipo de folklore global una vez asimiladas esas músicas en el viaje de regreso.
En estas colaboraciones, el tres flamenco funciona como una "máquina traductora de ritmos que me permite comunicarme desde mi propio lenguaje y poder entender, interactuando, el mensaje de los otros", asegura. Esta síntesis de influencias diversas crea "sones y ritmos que van entrelazándose y perdiendo la denominación de origen para organizarse de nuevo en forma de un tipo de canción sin pasaporte".
Para la grabación de La Razón Eléctrica, Raúl Rodríguez (voz y coros, tres flamenco, guitarras acústica, eléctrica y flamenca, bajo, teclados, kora, ngoni, balafón, batería y percusión) ha contado con la colaboración especial de los músicos Diego Galaz (violín), Nano Stern (nyckelharp), Sirifo Kouyaté (kora) y Pablo Martín Jones (kalimba); del baile flamenco de Marco Vargas y de los coros de sus hijas y su pareja, Lua, Maia y Biba.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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