Remei Margarit, una de las figuras pioneras en la canción de autor en catalán y juez número 2 de "Els Setze Jutges" ha fallecido este jueves los 87 años de edad.
Considerada por Maria del Mar Bonet como "posiblemente la primera cantautora catalana", Remei Margarit fue una figura fundamental en la promoción de la canción en catalán. Junto a Miquel Porter, Josep Maria Espinàs y Lluís Serrahima, Margarit se unió para interpretar canciones originales en catalán con temáticas modernas. Tras la incorporación del psiquiatra Delfí Abella, el grupo se denominó "Els Setze Jutges," una agrupación esencial en la historia de la música catalana.
Remei Margarit, la única de los primeros "jutges" con formación musical tuvo una corta discografía, con solo dos EP publicados, Canta les seves cançons (Edigsa, 1962) y La Violoncel·lista (Edigsa, 1964) y dejó huella con canciones como L'Oriol, basada en un poema de Pere Quart, y Classe mitja, una sátira sobre la burguesía barcelonesa.
Psicóloga, novelista y articulista, después de su carrera musical, Margarit dejó también una obra literaria tanto en prosa como en poesía como De la soledat i el desig (1988), Estimat John, (1992), El viatge (1999), Aquells temps, aquells amors (2001) y La Confidència (2006).
En 2007, recibió la Medalla de Honor del Parlament de Catalunya en reconocimiento a su contribución como miembro de "Els Setze Jutges.".
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos