El cantautor brasileño Gustavo Almeida, afincado en Pontevedra, ha lanzado un nuevo sencillo titulado Fue de repente, en colaboración con el cantante español David DeMaría.
Fue de repente marca el inicio del EP Revértice, un proyecto que revisita cuatro canciones del álbum anterior de Almeida, Vértice, y que contará con la participación de varios artistas del panorama musical nacional e internacional.
Fue de repente es descrito como una balada con una profunda carga emocional, que se enriquece con la combinación del acento brasileño de Almeida y el acento andaluz de DeMaría. Esta colaboración añade un matiz distintivo al sencillo, que busca conectar con el público desde las primeras notas.
La relación entre Gustavo Almeida y David DeMaría tiene una historia interesante. Hace 27 años, cuando Almeida aún se dedicaba al fútbol profesional, adquirió un CD de DeMaría durante una pretemporada. Este momento, que parecía cotidiano, marcó el inicio de una admiración que, décadas después, se traduciría en una colaboración musical. Almeida, quien eventualmente dejó el fútbol para dedicarse a la música, ha publicado cinco discos y realizado numerosos conciertos, consolidando su carrera como cantautor.
El nuevo EP Revértice es una relectura de algunas de las canciones de su disco Vértice, donde Almeida explora nuevas dimensiones y matices de su música a través de colaboraciones con artistas de renombre. Este proyecto refleja su evolución artística y la búsqueda de nuevas formas de expresión musical.
Fue de repente ya está disponible en las principales plataformas digitales, y forma parte de un proyecto más amplio que promete nuevas colaboraciones en los próximos meses.
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Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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