El músico chileno Jaime Soto León, fundador y director del grupo Barroco Andino, falleció el jueves 15 de agosto a los 77 años, según informó la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD).

Jaime Soto León, nacido en 1947, dejó una profunda huella en la música chilena y latinoamericana, destacándose por su trabajo en la fusión de la música docta europea con los sonidos tradicionales del folclor latinoamericano.
Soto estudió Composición y Canto en el Conservatorio Nacional de Música de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, donde comenzó a desarrollar una carrera que lo llevaría a fundar Barroco Andino. Este grupo, emblemático en la escena musical chilena, es conocido por combinar la música barroca europea con instrumentos típicos del folclor andino, como la quena y el charango. Esta fusión innovadora se dio en un contexto en el que estos instrumentos estaban prohibidos por la dictadura chilena, lo que añade un elemento de resistencia cultural a su obra.
Barroco Andino publicó varias producciones que reflejan esta síntesis musical, incluyendo un disco homónimo y trabajos basados en las composiciones de Johann Sebastian Bach y en textos de Gabriela Mistral. La agrupación se convirtió en un referente de la música de fusión en Chile, aportando una nueva dimensión al entendimiento y apreciación de la música barroca y folclórica.
Además de su trabajo con Barroco Andino, Jaime Soto fue un compositor prolífico. Entre sus obras más destacadas se encuentran el Oratorio de los trabajadores, compuesto para el grupo Huamarí, la Misa Andina y Memorial de Isla Negra. Estas composiciones reflejan su compromiso con la música como una forma de expresión social y cultural, y su capacidad para integrar diferentes tradiciones musicales en un discurso coherente y significativo.
A lo largo de su carrera, Soto también se dedicó a la formación de nuevas generaciones de músicos, tanto a través de su labor pedagógica como mediante su participación en diversos proyectos musicales. Este aspecto de su legado es fundamental, ya que muchos de sus estudiantes y colaboradores continúan difundiendo su enfoque innovador de la música.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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