El pianista, actor y compositor Facundo Ramírez pidió hoy recordar a su padre, el fallecido Ariel Ramírez, "por sus canciones, sus obras y su hombría de bien", ya que —dijo— así lo hubiese querido él.
Télam - "Uno nunca se resigna a perder un ser querido pero íbamos viendo que papá se iba apagando. Por ahí ahora las palabras están de más y los sentimientos van a lo más íntimo, pero creo que él dio todo por la música folclórica argentina y así pienso que hubiese querido que se lo recuerde", sostuvo en diálogo con Télam.
Por eso, añadió el hijo de Ariel Ramírez, "debemos recordar a papá por sus canciones, sus obras y su hombría de bien".
"Desde mi humilde lugar siempre he seguido sus pasos, su carrera de cerca y tuve el privilegio de haber compartido escenarios del país y del mundo, esos son los recuerdos que deben quedar en mi cabeza y las vivencias que nos dejó como padre", manifestó.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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