El promotor y mánager Joan Molas ha muerto a los 82 años. Junto a Núria Batalla, representó a los principales artistas de la Nova Cançó, organizó más de seis mil conciertos y fue responsable de más de cincuenta discos. Su labor fue esencial para profesionalizar el sector y crear un circuito estable para la canción en catalán.
![]() Joan Molas en 2016.
© Xavier Pintanel
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Joan Molas, histórico mánager y promotor musical, ha fallecido este jueves a los 82 años. Nacido en Reus en 1943, fue una figura fundamental en el desarrollo y consolidación de la Nova Cançó, el movimiento que articuló la resistencia cultural catalana durante el franquismo y la transición. A lo largo de su trayectoria, representó a artistas como Lluís Llach, Maria del Mar Bonet, Ovidi Montllor, Raimon, Quico Pi de la Serra, Marina Rossell, Joan Isaac, Pere Tàpias, Ramon Muntaner y la Companyia Elèctrica Dharma, entre otros.
Molas inició su carrera profesional en la discográfica Concèntric, donde ingresó con apenas 22 años. En 1967, junto a su compañera Núria Batalla, decidió emprender por cuenta propia. Ambos crearon una estructura profesional de representación artística con un objetivo político y cultural explícito: apoyar a la Nova Cançó como instrumento de resistencia y afirmación nacional. "Salvar el país", resumía Molas en una entrevista publicada en El Punt Avui en 2016.
Aquel modelo pionero fue el germen de un cambio decisivo. En palabras del propio Molas, los artistas "no tenían ni caché y solo actuaban de vez en cuando". Su propuesta pasaba por establecer una red estable de conciertos, organizar giras y defender condiciones justas para los intérpretes. El reparto de ingresos se realizaba en un 75 % para los artistas y un 25 % para los representantes, con una clara intención de sostenibilidad profesional. La preocupación, decía, "era que todos nuestros artistas tuvieran trabajo".
Durante los años setenta y ochenta, Molas y Batalla organizaron más de seis mil conciertos, mil de ellos en el extranjero, y produjeron más de cincuenta discos que sumaron más de tres millones de copias vendidas en países como Francia, Alemania, Italia, Suecia, Holanda, Portugal, Bélgica, Canadá, Brasil o Japón. Entre los conciertos más recordados figuran las actuaciones de Lluís Llach en el Olympia de París, el Gran Teatre del Liceu o el Camp Nou en 1985, con más de 100.000 asistentes. Aquel concierto, recordaba Molas, "no tenía precedentes en Europa".
El empeño de Joan Molas en crear un circuito profesional de teatros y salas permitió que la Nova Cançó se consolidara como fenómeno cultural masivo y con proyección internacional. Junto a Núria Batalla, formó un tándem que supo entender la dimensión política y emocional del movimiento, al tiempo que dotaba a los artistas de herramientas para desarrollarse con autonomía.
En 1990, tras tres décadas de actividad ininterrumpida, Molas se retiró del mundo de la música y comenzó a trabajar en el departamento comercial de la revista El Temps, bajo la dirección del editor Eliseu Climent. Permaneció allí hasta su jubilación.
A lo largo de los años, su figura fue reconocida con diversos galardones. En 2008 recibió el premio Tenco, y en 2016 Molas y Batalla fueron distinguidos con un premio a la trayectoria otorgado por ARC.
Con su muerte, desaparece una figura discreta pero esencial en la historia musical y cultural de la Cataluña contemporánea.
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