La cantautora colombiana presenta un nuevo trabajo grabado en vivo en un patio de San Telmo, como homenaje íntimo a la ciudad de Buenos Aires, donde interpretó cinco canciones en formato acústico junto a un trío de músicos.
El próximo viernes 6 de junio se lanzará oficialmente el nuevo EP de la cantautora colombiana Marta Gómez, titulado Buenos Aires Live Session, una grabación en directo realizada el 6 de diciembre de 2024 en el barrio de San Telmo, Buenos Aires. Este trabajo musical nace como una declaración de amor y gratitud hacia una ciudad que, según la propia artista, ha sido un refugio para sus canciones, sus letras y sus melodías.
Acompañada por Nico Echeverría en la percusión, Andrés Rotmistrovsky en el bajo y Pedro Rossi en la guitarra, Marta Gómez interpreta cinco canciones: Lobo, Señor tiempo, Basilio, ¿Qué diría? y Seré guitarra. Todas ellas se presentan en un formato íntimo y acústico, grabadas en un patio típico porteño, con una atmósfera que busca reflejar el espíritu de cercanía y afecto que caracteriza el proyecto.
El EP, según describe la propia artista, es un gesto hacia una ciudad que ha marcado su trayectoria y sensibilidad artística. "En este EP se ve reflejado mi amor profundo por esta ciudad tan mágica que ha acogido tantas canciones, tantas letras y melodías", expresa Marta Gómez. "Este puñado de canciones no es más que un regalo a esa ciudad mágica que tanto me ha dado", añade.
Con Buenos Aires Live Session, Marta Gómez ofrece un testimonio emocional que incluye lo que define como sus "amores profundos", sus "miedos", sus "nostalgias" y su "gratitud eterna" a la capital argentina. La elección del espacio —un patio de San Telmo— y la configuración musical sin artificios refuerzan el carácter orgánico y afectivo del proyecto.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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