La cantautora chilena Alfilera —alter ego de Alfonsina García—, presenta su primer álbum de estudio: un trabajo que transita entre la canción de raíz y la experimentación sonora, con once composiciones que exploran la memoria, el crecimiento y las emociones difíciles de nombrar.
En su primer LP, Alfilera despliega un universo sonoro introspectivo y expansivo, hilado por once piezas donde lo confesional y lo experimental se encuentran con naturalidad. Titulado Detrás de las palabras, el disco representa el debut discográfico de la cantautora chilena Alfonsina García, una de las voces emergentes de la escena indie folk del país, y se erige como un ejercicio de exploración emocional y estética.
Desde la primera frase del álbum —"Estoy bailando en el frío"—, el oyente es invitado a un paisaje sonoro donde lo vulnerable adquiere forma a través de la música. Es una obra que busca acompañar "aquello difícil de nombrar" con delicadeza, como si cada canción fuera un refugio para lo indecible, una manera de habitar el silencio y convertirlo en canto.
Detrás de las palabras reúne canciones escritas entre 2017 y 2025, en las que conviven elementos del indie folk con sonoridades ambient, electrónicas y más cercanas al rock. "Para mí, este disco es un gran experimento sonoro", afirma la artista. El proceso creativo fue también un trabajo colaborativo que involucró a distintos músicos y productores. Junto a Nicolás Nazar, Alfilera desarrolló un enfoque lúdico que permitió explorar sin fórmulas previas. Carlos Avilés aportó una mirada cinematográfica y envolvente, mientras que Nando García ayudó a conservar la intimidad esencial de cada canción.
El disco se caracteriza por una sensibilidad narrativa que abraza emociones como la melancolía, la nostalgia o la espiritualidad sin caer en la sobreexposición. Lejos de lo grandilocuente, las canciones dejan espacio para que cada emoción se despliegue a su tiempo. Esta intención queda reflejada en la manera en que se equilibran los paisajes exteriores con la introspección: "Si bien es un disco con paisajes que dibujan un vasto exterior, también evocan las cuatro paredes de una habitación. En estas canciones me he escondido y me suelo esconder, por lo que compartirlas significa mucho para mí".
Uno de los aspectos más destacados del álbum es su red de colaboraciones. En Siluetas participa la artista ecuatoriana Sr. Maniquí; en Indeleble, la cantautora bogotana Manuela Ocampo. También intervienen Carlos Avilés en Nube y Anagrama; el músico chileno Benjamín Aguirre en Lo invisible; y Fabián Páramo, histórico integrante de Alfilera, en guitarra y voces a lo largo de todo el álbum. Estas alianzas no diluyen el carácter íntimo del proyecto, sino que lo fortalecen, mostrando cómo lo personal también puede ser colectivo.
Con un enfoque narrativo que no teme a lo abstracto y una producción que permite que cada textura respire, Detrás de las palabras se perfila como uno de los trabajos más destacados de la música chilena de este año. El álbum, que fue anticipado por el single Indeleble, no solo introduce una nueva voz en la escena, sino también una forma de entender la canción desde un lugar sensorial y profundo. "Pienso en la imagen de una represa cediendo, de una avalancha cayendo, de algo que se destapa", explica la artista, aludiendo a la fuerza interna que sostiene cada pieza del disco.
Más que un manifiesto o una carta de presentación, este primer álbum de Alfilera es un espacio de contemplación. Un susurro en medio del ruido. Una invitación a mirar hacia dentro.
El cantautor valenciano Feliu Ventura presentó el 12 de marzo en la sala Paral·lel 62 de Barcelona su nuevo disco Tot el que hem guanyat perdent (Todo lo que hemos ganado perdiendo), en un concierto dentro del Festival BarnaSants marcado por una sonoridad más rockera y electrónica de lo habitual. Acompañado por una formación en formato power trío con teclado y una escenografía minimalista, Ventura defendió las siete canciones del nuevo trabajo junto a piezas emblemáticas de su repertorio.
Ayer sábado, el Teatre Principal de Inca (Mallorca) se convirtió en el escenario de "60 anys de l’amor perdut", un emotivo concierto homenaje organizado por el festival BarnaSants para honrar la figura de Joan Ramon Bonet el undécimo integrante de Els Setze Jutges, coincidiendo con las seis décadas de su breve pero influyente trayectoria musical.

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