El presidente chileno Gabriel Boric recibió en el Palacio de La Moneda al trovador cubano Silvio Rodríguez, quien se encuentra en el país realizando una serie de conciertos. Durante la visita recorrieron espacios históricos vinculados a Salvador Allende y compartieron un encuentro privado.
![]() El Presidente de la República, Gabriel Boric Font, recibe en el Palacio de La Moneda al trovador Silvio Rodríguez.
© Alex Ibáñez|Prensa Presidencia de la República
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Este jueves 2 de octubre, el presidente de la República de Chile, Gabriel Boric Font, recibió en el Palacio de La Moneda al cantautor cubano Silvio Rodríguez, en el marco de la serie de conciertos que el músico ofrece en Santiago. La visita incluyó un recorrido por distintas dependencias de la casa de Gobierno, entre ellas el Salón Azul y el Salón Blanco, antiguo despacho del expresidente Salvador Allende. Al encuentro asistió también la ministra Secretaria General de Gobierno, Camila Vallejo.
Boric y Vallejo acompañaron al trovador en calidad de anfitriones y guías, mostrándole instalaciones que forman parte de la memoria histórica del palacio presidencial. La reunión se mantuvo en un carácter privado, aunque Rodríguez compartió unas breves palabras con la prensa antes de ingresar a La Moneda. "Venir a Chile siempre es maravilloso", señaló, y al ser consultado sobre su relación con el presidente Boric, lo calificó como un "amigo".
La relación de Silvio Rodríguez con Chile tiene una larga historia. Su primera visita ocurrió en septiembre de 1972, en el marco de la Unidad Popular, cuando junto a Noel Nicola y Pablo Milanés participó en una gira de apoyo al gobierno de Salvador Allende. Un año después, el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 lo alejó del país. La experiencia de aquel periodo inspiró una de sus canciones más reconocidas, Santiago de Chile, publicada en 1975, en la que evocó los acontecimientos ocurridos tras el quiebre democrático.
Durante la dictadura de Augusto Pinochet, Rodríguez tuvo prohibido el ingreso al país. Esta situación se prolongó hasta 1990, con el inicio de la Transición democrática, cuando pudo regresar y presentarse en un multitudinario recital en el Estadio Nacional ante unas 80.000 personas, en marzo de ese año. Desde entonces, su vínculo con el público chileno se ha mantenido como uno de los más estrechos de su trayectoria internacional.
![]() Silvio Rodríguez saluda a la ministra Secretaria General de Gobierno, Camila Vallejo.
© Alex Ibáñez|Prensa Presidencia de la República
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![]() El presidente Boric muestra a Silvio Rodríguez el Salón Blanco en La Moneda.
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En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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