La cantautora chilena Elizabeth Morris presenta un nuevo trabajo discográfico marcado por la grabación orgánica, la sencillez como eje creativo y un enfoque profundamente emocional, con colaboraciones de Joe Vasconcellos y José Seves.
Después de más de un año de la publicación de Los ojos del corazón (2024), Elizabeth Morris lanza Lo sencillo y lo sutil, un proyecto concebido como un desafío personal y artístico. El disco nació a fines de 2024 con la intención explícita de realizar una grabación rápida, directa y orgánica, alejándose de la sobreproducción y priorizando la humanidad del sonido.
Tras haber ganado en dos ocasiones el Festival de Viña del Mar, Morris se propuso en este nuevo trabajo una "sencillez rectora" que conectara de forma más directa con sus experiencias personales. En este proceso, la cantautora optó por limitar deliberadamente los recursos habituales del arreglo musical para permitir que las canciones respiraran desde su estructura más esencial.
"Toda la música que yo hago es súper emocional… en este caso me tuve que amarrar las manos para hacer todo más sencillo como arreglista", explica la propia artista sobre el enfoque creativo del disco. Esta decisión atraviesa todo el repertorio y define el carácter íntimo y contenido de Lo sencillo y lo sutil.
Una de las particularidades centrales del álbum es su método de grabación. El disco fue registrado con banda completa en estudio, con el objetivo de capturar la energía del momento y la interacción real entre los músicos, reduciendo al mínimo las ediciones posteriores. Esta elección técnica refuerza la sensación de cercanía y naturalidad que Morris buscaba transmitir en este nuevo proyecto.
Entre las canciones del disco destaca Realidad circular, sencillo que cuenta con la colaboración de Joe Vasconcellos, quien aporta matices de sonoridades brasileñas a la composición. La pieza fue grabada con ambos artistas tocando juntos en el estudio, respetando la premisa general del disco de preservar la interpretación tal como sucede en el momento.
Otra de las colaboraciones del álbum se encuentra en Miel, perfume y ron, canción compartida con José Seves, integrante de Inti-Illimani Histórico. En este tema, Morris y Seves desarrollan una reflexión en torno a la necesidad de vincularse con dimensiones más espirituales e interiores. Al igual que en la colaboración con Vasconcellos, la grabación se realizó de manera conjunta en el estudio, sin intervenciones posteriores significativas, buscando preservar la naturalidad de la interpretación.
El disco incluye también Violeta, una canción especialmente significativa dentro del repertorio, concebida como un homenaje a Violeta Parra. Morris subraya la carga emocional de esta pieza y la dificultad que implicó su grabación, al abordar la huella profunda que Parra dejó en la música chilena y en la cultura universal. La canción dialoga con la memoria, la herencia artística y el peso simbólico de una figura fundamental de la canción latinoamericana.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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