El productor y compositor valenciano Borja Penalba presenta Giròvag: Suite de Parlavà su segundo trabajo en solitario, grabado tras cinco meses de retiro en el Empordà, un álbum austero y profundamente literario en el que la canción, la palabra y la emoción ocupan el centro absoluto.
Con más de tres décadas de trayectoria y una carrera marcada por la colaboración y el trabajo colectivo, Borja Penalba publica Giròvag: Suite de Parlavà (Sota la Palmera / Bureo Músiques, 2025), su segundo disco en solitario. El álbum nace de una experiencia vital extrema: un retiro de cinco meses en Parlavà, en el Empordà, en casa de Lluís Llach, durante el cual Penalba abandonó el alcohol y los ansiolíticos y se reencontró con la creación desde un lugar de desnudez personal y artística.
Ese periodo de aislamiento, silencio y reconstrucción personal permitió sembrar las primeras ideas de un disco compuesto por once piezas. El título remite directamente al poemario Suite de Parlavà de Miquel Martí i Pol, escrito en la misma casa que acogió al músico durante su retiro, y funciona como un doble homenaje: al poeta y al espacio físico y simbólico que dio cobijo al proceso creativo.
Musicalmente, Giròvag: Suite de Parlavà supone un giro evidente respecto a Giròvag (2024), su debut en solitario. Si aquel primer trabajo era expansivo, denso y con una producción rica en arreglos, percusiones, cuerdas y coros, este nuevo álbum apuesta por la contención. Penalba se presenta prácticamente a solas con su guitarra, acompañado únicamente por el piano de Vicent Colonques, en una producción sobria, mínima y honesta que sitúa la canción y el texto en primer plano, sin artificios.
El disco se abre con Així, d'entrada, un esbozo de canción que funciona como introducción y declaración de intenciones: el vértigo del creador frente a la página en blanco. A partir de ahí, el piano toma el protagonismo en Paisatge, un blues de tempo reposado que sirve como carta de presentación del tono del álbum, marcado por la introspección y una cierta teatralidad contenida.
Uno de los ejes centrales del disco lo constituyen las musicalizaciones de poemas de la poeta valenciana Maria Beneyto. En L’estrany, guitarra, piano y voz se entrelazan en una construcción melódica medida, mientras Penalba despliega una interpretación intensa y sin concesiones. Albat, basado en el poema que Beneyto dedicó a Vicent Andrés Estellés tras la muerte de su hija, es una pieza delicada y contenida que encapsula el verso Jo tinc una mort petita (Yo tengo una muerte pequeña) con una sensibilidad extrema. En Vent en la tarda, Penalba se adentra en un registro folk de gran sencillez formal, dejando que el texto poético sostenga todo el peso emocional de la canción.
La poesía continúa siendo una fuente esencial de inspiración en Cançó de perdonar a aquell que no duu, también sobre versos de Estellés, una de las interpretaciones más hondas del disco, que crece con cada escucha por su carga emotiva. Seguidamente, Penalba introduce una versión de El llibre de l’amor, de The Magnetic Fields, firmada por Stephin Merritt, que aporta un cambio de textura y que enlaza emocionalmente con Estigues alerta.
La últimas canciones del disco funcionan como un espacio de gratitud y memoria personal. Bruna i salada, sobre un poema de Joanjo Garcia, se mueve en un registro country luminoso, mientras que Cançó per a M es una despedida explícita y emocionada dedicada a Mireia Vives, con quien Penalba compartió una etapa vital y artística especialmente intensa. El álbum se cierra con una versión de Silenci, de Lluís Llach, reinterpretada desde un lugar íntimo y personal, y dotada de una dimensión musical plenamente coherente con el universo sonoro de Penalba.
El cantautor cubano Silvio Rodríguez dio a conocer en el Hay Festival de Cartagena de Indias (Colombia) Silvio Rodríguez, diario de un trovador, un libro que reúne textos inéditos de su cuaderno personal en diálogo con 143 fotografías del argentino Daniel Mordzinski, fruto de más de dos décadas de encuentros, viajes y trabajo compartido.
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