La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.
![]() Marçal Girbau y Montse Castellà en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona.
© Xavier Pintanel
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La 31ª edición del BarnaSants ha sido la primera dirigida por Marçal Girbau y, escuchándolo durante la rueda de prensa de clausura celebrada este viernes en Barcelona, quedó bastante claro que el festival entra en una nueva etapa de reorientación. Menos cantidad y más concentración. Menos dispersión y más identidad. Menos conciertos, sí, pero con más peso específico.
Las cifras le sirven para sostener el discurso. El festival ha pasado de alrededor de cien conciertos a sesenta, una reducción del 40% respecto a la edición anterior. Sin embargo, según los datos provisionales facilitados por la organización, la asistencia y la venta de entradas han crecido aproximadamente un 33%. Traducido: unas 12.500 entradas vendidas y más de 15.000 asistentes en Cataluña, sin contar todavía Baleares ni País Valenciano, donde el ciclo aún no había concluido; con lo que se sobrepasará holgadamente la cifra de 20.000 asistentes.
La paradoja es evidente y Girbau la explotó con indisimulada satisfacción: hacer menos y llegar a más gente. O, dicho de otra manera, demostrar que la estrategia de reducir programación para reforzar cada propuesta no solo tenía sentido artístico, sino también de público.
Y no parece una decisión coyuntural. Más bien al contrario. El nuevo director ya avanzó que el objetivo es seguir reduciendo el número de conciertos en próximas ediciones hasta situarse alrededor de la cincuentena y aumentar el número de asistentes hasta los 30.000. La idea pasa por apostar cada vez más por espectáculos con entidad propia y espacios capaces de reunir entre 500 y 800 personas, especialmente en salas con buenas condiciones acústicas, algo que Girbau considera esencial para un género como la canción de autor.
En ese sentido, ha destacada el papel de la L'Aliança del Poblenou, espacio histórico que el festival ha incorporado como una de las principales sedes de esta edición y que el director definió prácticamente como un modelo a seguir: gestión asociativa, aforo medio y una acústica "ideal para escuchar canciones con toda su dignidad". Frente a la espectacularidad de los macroconciertos, Girbau reivindicó formatos más humanos. "Sesenta mil personas en un estadio impresionan mucho, pero la calidad acústica a veces cojea", ironizó.
Más allá de las cifras, la valoración del nuevo director se sostuvo sobre tres grandes pilares: la consolidación de grandes nombres internacionales, la apuesta por artistas emergentes y el impulso de producciones propias.
Sobre el primero, Girbau destacó especialmente el concierto de Carmen Consoli junto a la OMAC, una colaboración concebida específicamente para el festival y que considera ejemplar de la idea de internacionalización que quiere desarrollar BarnaSants. Una internacionalización que, según explicó, no pasa por llenar carteles de estrellas extranjeras dejando a los artistas locales en letra pequeña, sino por generar verdaderos diálogos artísticos entre músicos internacionales y creadores del país.
Pero quizá una de las cuestiones que más quiso remarcar fue la presencia de artistas jóvenes. Especialmente mujeres menores de treinta años que han encontrado en el festival un espacio donde presentar sus proyectos con condiciones dignas. Citó nombres como Erxart Casas o Abril Ndjel, reivindicando la necesidad de que el BarnaSants siga funcionando como plataforma de descubrimiento y no únicamente como escaparate de artistas consolidados.
Aun así, el propio Girbau admitió que el gran reto pendiente continúa siendo el público joven. Aunque reconoció que esta edición ha rejuvenecido parcialmente la audiencia, considera que conectar con menores de treinta años sigue siendo una cuestión estratégica. "Sin masa crítica joven que apueste por la canción, la canción tiene los días contados", llegó a afirmar con crudeza.
Otro de los ejes centrales de la nueva etapa son las producciones propias. Y aquí el director se mostró especialmente entusiasmado. Puso como ejemplo Llach Gener 76, uno de los proyectos más exitosos de esta edición, no solo por haber agotado entradas en el Palau de la Música Catalana dos días consecutivos, sino porque ha acabado convirtiéndose en una gira de más de quince fechas por distintos puntos de la geografía cataloparlante.
Lo mismo ocurre con D'un temps d’un país. 30 anys, otra producción impulsada desde el festival y protagonizada por Borja Penalba y Meritxell Gené, que también tendrá una amplia continuidad más allá del marco estrictamente barcelonés. Ahí aparece una de las ideas fuerza del nuevo BarnaSants: dejar de entender algunas propuestas como eventos efímeros y convertirlas en proyectos con recorrido real. "Si la industria no lo hace, lo hacemos nosotros", resumió Girbau sin demasiados rodeos.
La rueda de prensa también dejó espacio para uno de los temas que más incomodan al sector cultural: la precariedad administrativa. Girbau denunció que el festival ha llegado al final de su edición sin haber recibido todavía ninguna resolución de ayudas públicas, ni del Ayuntamiento de Barcelona, ni de la Generalitat (gobierno autonómico catalán), ni del Ministerio de Cultura.
Más que el dinero en sí, lo que criticó fue la imposibilidad de planificar con estabilidad. El director defendió abiertamente la necesidad de convenios plurianuales para proyectos consolidados como BarnaSants y lamentó que un festival con 31 años de trayectoria y reconocimientos como el Premi Nacional de Cultura tenga que funcionar todavía bajo una lógica de subvenciones anuales inciertas. "No me parece propio de un país serio", afirmó.
En paralelo, uno de los temas que sobrevoló buena parte de la comparecencia fue el futuro Ateneu de la Cançó, proyecto que el festival considera estratégico y que en las últimas semanas ha empezado a avanzar institucionalmente tras la aprobación de una moción en el Ayuntamiento de Barcelona con el apoyo de más del 80% del pleno.
El Ateneu de la Cançó es un proyecto concebido como un espacio estable y permanente dedicado íntegramente a la canción de autor, pensado no solo como una sala de conciertos, sino como una auténtica estructura cultural de país. La idea pasa por crear un lugar vivo, abierto durante todo el año, que combine programación estable, creación artística, archivo documental, formación y encuentro entre músicos, investigadores y público. El proyecto contempla desde espacios de exhibición para conciertos y recitales hasta residencias artísticas donde cantautores y creadores puedan desarrollar nuevos trabajos con tiempo y condiciones dignas. También incluiría un centro de documentación y archivo destinado a conservar el patrimonio material de la canción —grabaciones, carteles, fotografías, documentos y fondos personales de artistas—, evitando que buena parte de esa memoria permanezca dispersa o guardada en archivos privados. La voluntad es que el Ateneu funcione igualmente como punto de encuentro informal entre generaciones y escenas distintas, recuperando la idea mediterránea del espacio cultural como lugar de convivencia cotidiana, de ahí la importancia que sus impulsores otorgan también a zonas de socialización y debate.
Desde el entorno de BarnaSants se insiste además en que el Ateneu no debe confundirse con el propio festival: mientras BarnaSants seguiría siendo un ciclo de conciertos y una plataforma de difusión, el Ateneu aspira a convertirse en una infraestructura permanente al servicio de la canción, comparable a los centros de referencia que otros géneros musicales tienen en distintos países, y entendida como una herramienta estratégica para preservar, impulsar y dignificar una tradición musical que consideran central en la cultura de los territorios de habla catalana.
"¿Alguien se imagina que no hubiera en Portugal ningún centro dedicado al fado, o en Andalucía al flamenco?", preguntó Girbau calificando el hecho de "anomalía nacional".
El nuevo director evitó concretar posibles ubicaciones, consciente de que cualquier nombre podría condicionar negociaciones todavía abiertas, pero sí dejó entrever cierto optimismo respecto al apoyo institucional recibido desde el Ayuntamiento y que, en breve, contará también con el apoyo del Parlamento de Cataluña a través de la aprobación de una propuesta de resolución.
Girbau también presentó la clausura de esta 31ª edición que correrá a cargo de Montse Castellà, que celebrará sus treinta años de trayectoria con un concierto especial en Amposta, en les Terres de l’Ebre, territorio de origen de la cantautora, en una apuesta por la descentralización cultural que el ciclo lleva años defendiendo. Castellà estará acompañada por la Banda de Música de La Sénia en un espectáculo que repasará tres décadas de canciones y militancia artística.
Durante la presentación, Girbau destacó especialmente la constancia de la cantautora y su capacidad para sostener una trayectoria larga y coherente sin caer nunca en discursos victimistas, incluso atravesando dificultades similares a las de tantos otros artistas del sector. Un cierre que funciona, en cierto modo, como síntesis de la filosofía que el nuevo BarnaSants quiere reconfirmar y reivindicar: compromiso, territorio, continuidad y canciones entendidas como herramienta cultural y colectiva.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.

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