El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.
![]() Fermí Puig (izquierda) y Miquel-Lluís Muntané.
© Xavier Pintanel
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Decía ayer Fermí Puig, durante la presentación de Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo (Medio siglo junto al dragón. Una historia del grupo Falsterbo, Témenos Edicions 2025), de Miquel-Lluís Muntané, que Manuel Vázquez Montalbán, bajo el seudónimo de Sixto Cámara, escribió en una ocasión que "la Nova Cançó catalana es el acontecimiento cultural más importante del Estado español desde el Concilio de Toledo". La frase puede sonar exagerada, sin duda provocadora. Pero para nada, exenta de razón.
Porque pocas manifestaciones culturales han transformado tanto una sociedad como lo hizo la Nova Cançó. No fue únicamente un movimiento musical. Fue una manera de recuperar una lengua, de construir una identidad colectiva y de demostrar que una guitarra y una canción podían convertirse en una poderosa herramienta cultural.
Para hacerlo corto, claro y conciso podríamos decir que la Nova Cançó nació con Els Setze Jutges, un colectivo surgido desde la burguesía —la burguesía cultivada— que encontró en la chanson francófona —Georges Brassens, Jacques Brel, Léo Ferré— su principal referencia. De aquel colectivo surgirían nombres imprescindibles como Joan Manuel Serrat, Lluís Llach, Maria del Mar Bonet o Quico Pi de la Serra, entre otros.
Al cabo de poco tiempo y siguiendo su estela aparecería otra forma de entender aquella misma revolución. No necesariamente como oposición o respuesta a Els Setze Jutges, sino como una mirada distinta. Era el Grup de Folk, un colectivo de músicos que decidió organizarse al margen de los cánones establecidos por los Jutges y que encontró sus referencias tanto en la tradición popular catalana como en el folk norteamericano de Pete Seeger, Woody Guthrie, Tom Paxton o Bob Dylan. Si Els Setze Jutges hablaban de conciertos y recitales, el Grup de Folk prefería llamarlos festivales. La diferencia terminológica explicaba bastante bien dos maneras distintas de aproximarse a la canción: una más solemne; la otra más abierta, participativa y festiva. Y ambas fueron imprescindibles para construir la Nova Cançó.
De aquel Grup de Folk nacerían, entre otros, artistas como Pau Riba, Jaume Sisa, Jaume Arnella, Xesco Boix, Oriol Tramvia y Falsterbo.
El libro de Miquel-Lluís Muntané sitúa precisamente a Falsterbo en ese contexto histórico. Pero no se limita a reconstruir la trayectoria de un grupo. Lo que hace es algo mucho más ambicioso: contar, como si fueran muñecas rusas, tres historias que conviven dentro de una misma narración. La historia del propio Falsterbo, la historia de la música catalana de las últimas décadas y, al mismo tiempo, la historia social de un país.
El prólogo de Francesc Miralles resume con acierto el espíritu de la obra cuando afirma que estas páginas contienen "una vida llena de canciones que se han convertido en canciones de nuestra vida" y define el libro como "un monumento a la trayectoria del Grup de Folk, a Falsterbo y a los músicos que, durante más de cincuenta años, han conseguido el prodigio de que todos volviéramos a ser niños". Más adelante añade otra idea que atraviesa todo el volumen: "De la mano de Falsterbo hemos aprendido cosas importantes, como que los dragones viven para siempre. Y nos han recordado que el arte, cuando es auténtico, también."
No es casual que el gran símbolo de Falsterbo sea Paf, el drac màgic, adaptación catalana de la célebre canción escrita por Leonard Lipton y Peter Yarrow y popularizada por Peter, Paul & Mary. Probablemente ninguna otra canción ha acompañado a tantas generaciones de niños y adultos en Cataluña. Forma parte de la memoria sentimental de miles de personas y Miquel-Lluís Muntané dedica algunas de las páginas más hermosas del libro a explicar por qué sigue emocionando décadas después.
Como escribe el autor, detrás de aquella aparente canción infantil se esconde una reflexión sobre el paso del tiempo y sobre la pérdida inevitable de la inocencia. "Los dragones viven para siempre, pero los niños crecen". Quizá por eso la mayoría termina identificándose más con la tristeza del dragón que con la decisión del niño de seguir adelante.
El libro también sitúa la trayectoria de Falsterbo dentro de los cambios culturales vividos durante las últimas décadas. Recuerda cómo el grupo atravesó épocas favorables y otras mucho más complicadas, especialmente a partir de la segunda mitad de los años ochenta, cuando la posmodernidad —y la política— convirtieron palabras como "kumbaià" o "xiruca" en etiquetas despectivas para desacreditar esa sensibilidad comprometida que había marcado los años anteriores.
La historia comienza en la California de los años sesenta, donde un joven Eduard Estivill durante una estancia de dos años descubre la música folk norteamericana. De regreso a Barcelona se une a Joan Boix, y ambos debutan en 1967 en Els Lluïsos de Gràcia. Aquel primer recital ya incluía El dia que el vaixell vindrà, versión catalana de When The Ship Comes In de Bob Dylan.
Pocos meses después se incorporó Amadeu Bernadet y nació Falsterbo 3, nombre tomado de una localidad sueca de donde procedía una amiga de Joan Boix. Más tarde llegarían Montse Domènech, Isidor Marí —procedente del grupo ibicenco UC— y, ya en el siglo XXI, Jordi Marquillas. Una tripulación cambiante que nunca alteró el rumbo esencial del proyecto.
Una de las singularidades que destaca Muntané es que todos los integrantes del grupo desarrollaron paralelamente sus respectivas profesiones. Eduard Estivill alcanzó una enorme proyección como especialista en medicina del sueño; Montse Domènech siguió con su carrera de psicóloga; Isidor Marí hizo lo propio como lingüista. La música convivió siempre con sus otras vidas.
El viaje concluyó en 2023 con el concierto de despedida celebrado en un Palau de la Música lleno hasta la bandera y con la publicación de Adéu, Paf, el disco que cerró definitivamente una discografía formada por dieciséis álbumes, sin contar las grabaciones colectivas del Grup de Folk.
Mig segle vora el drac termina siendo mucho más que la biografía de un grupo musical. Es la crónica de una manera de entender la cultura, cuando unas pocas guitarras y unas cuantas voces bastaban para mover conciencias, construir comunidad y dejar canciones que, muchos años después, siguen formando parte de la banda sonora de nuestras vidas.
Y sí, yo también soy "kumbaià".
El cantautor cubano Silvio Rodríguez actuará en Barcelona, Zaragoza, Bilbao, Valencia, A Coruña, Sevilla, Murcia y Madrid en una nueva gira que recorrerá ocho ciudades españolas entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre de 2026.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.

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