Portada > Opinión
Vota: +0

Tour España 2026 Silvio Rodríguez

Silvio Rodríguez inicia en Barcelona su nueva gira

por Xavier Pintanel el 02/09/2026 

El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

Silvio Rodríguez en el Liceu de Barcelona. © Xavier Pintanel
Silvio Rodríguez en el Liceu de Barcelona.
© Xavier Pintanel

 

Ver a Silvio Rodríguez en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona supone un privilegio añadido al propio concierto. Uno de los grandes teatros de ópera del mundo ofrece unas condiciones de teatralidad y, especialmente, una calidad de sonido difícilmente reproducibles en recintos más amplios o concebidos para múltiples usos. En un artista cuya propuesta sigue descansando esencialmente sobre la palabra, la melodía, los matices de la interpretación y los silencios, esas condiciones no son un detalle menor.

 

Fue allí donde Silvio Rodríguez inició el 1 de septiembre su nueva gira por el Estado español y donde, a punto de cumplir 80 años, volvió a demostrar que su manera de estar sobre un escenario apenas necesita artificios. Su voz continúa siendo sólida, aunque dosifique lógicamente los agudos, y mantiene una notable solvencia tanto como cantante como a la guitarra.

 

Tampoco ha cambiado demasiado su actitud escénica. Rodríguez sigue siendo parco en palabras, con intervenciones breves y escasas, y prefiere que sean las canciones —o, como sucedió en distintos momentos de la noche, los textos que decide recitar— las que expresen sus opiniones. Silvio ha sido siempre más lírico que épico. No es un hombre de conciertos construidos alrededor de grandes gestos: sale al escenario, canta una canción detrás de otra y eso es prácticamente todo. Que no es poco cuando esas canciones constituyen un repertorio como el suyo.

 

La calidez de la noche llegó en buena medida desde una platea que acompañó un concierto cuyo desarrollo fue dibujando un leve pero constante crescendo hasta alcanzar un tramo final en el que se sucedieron algunas de sus composiciones más conocidas.

 

Antes de que Silvio apareciera sobre el escenario, sin embargo, el Liceu reservaba una primera sorpresa. Joan Isaac y Sílvia Comes ofrecieron un pequeño concierto como invitados del propio Rodríguez. Ambos habían grabado en 2019 Cita amb àngels, un disco construido a partir de canciones del trovador cubano adaptadas al catalán por ellos dos.

 

Su presencia adquiría además un significado particular: Silvio incorporaba a la apertura de su concierto una interpretación de sus propias canciones en la lengua de la ciudad que lo recibía, un gesto de generosidad y respeto que permitió escuchar Expedición, Rabo de nube, Te doy una canción y Óleo de mujer con sombrero convertidas en Expedició, Cua de núvol, Et dono una cançó y Oli d'una dona amb barret.

 

Joan Isaac y Sílvia Comes. © Xavier Pintanel
Joan Isaac y Sílvia Comes.
© Xavier Pintanel

 

A las ocho y media, puntualmente, Silvio Rodríguez apareció sobre el escenario para comenzar un recorrido de 22 canciones acompañado con extrema solvencia de Jorge Aragón (piano), Niurka González (flauta y clarinete), Jorge Reyes (contrabajo), Rachid López (guitarra), Maykel Elizarde (tres), Oliver Valdés (batería) y su hija Malva Rodríguez (coros y teclado); y que arrancó con la histórica Historia de las sillas.

 

Muy pronto llegó también uno de los elementos que se repetirían a lo largo de la noche: la política aparecería, pero no a través de discursos explícitos. Rodríguez prefirió recurrir a la poesía y a su propio cancionero.

 

Antes de Ala de colibrí, recitó un fragmento de Maestros ambulantes, el ensayo de José Martí en el que aparece la afirmación "Las verdades fundamentales caben en el ala de un colibrí". Un texto que sirvió para introducir una primera referencia directa a la situación que atraviesan actualmente los cubanos a raíz de las políticas impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump y que es un auténtico llamamiento a la paz, la convivencia, la bondad y la cultura.

 

Después llegaron Noche sin fin y mar y el clásico Sueño con serpientes, antes de recuperar una de las singularidades de su repertorio: Virgen de Occidente, una canción que lleva interpretando desde hace cerca de cuatro décadas pese a haber permanecido inédita discográficamente. El propio Rodríguez anunció desde el escenario que finalmente formará parte del nuevo disco que está grabando con los Trovarroco.

 

El presente discográfico apareció a continuación con Viene la cosa y Nuestro después, las dos únicas canciones seleccionadas de Quería saber, su último álbum. Tras ellas recuperó En cuál de esos planetas, una composición antigua que había retomado para Amoríos.

 

La amenaza estadounidense volvió entonces a aparecer a través de Me acosa el carapálida, una canción cuya escucha actual devuelve inevitablemente sus versos al presente. Solo habría faltado, para hacerla más explícita, rebautizarla como Me acosa el caranaranja.

 

A continuación llegó Más porvenir, la canción dedicada a José "Pepe" Mujica, y en la que recordó también a Lucía Topolansky, su compañera.

 

A partir de ese momento el concierto empezó a adquirir otro carácter.

 

Silvio se quedó solo con su guitarra para interpretar Adónde van, uno de esos momentos en los que la arquitectura del Liceu y sus condiciones acústicas cobraron pleno sentido. Sin necesidad de ampliar la escala, la canción pudo ocupar el teatro desde su propia intimidad.

 

Niurka González, Silvio Rodríguez y Malva Rodríguez interpretan «La belleza» de Luis Eduardo Aute. © Xavier Pintanel
Niurka González, Silvio Rodríguez y Malva Rodríguez interpretan «La belleza» de Luis Eduardo Aute.
© Xavier Pintanel

 

Después llegó uno de los instantes más emotivos de la noche y, literalmente, más familiares. Rodríguez se acompañó únicamente del piano de su hija Malva y de la flauta de su esposa, Niurka González, para interpretar La belleza, de Luis Eduardo Aute.

 

Desde allí comenzaron a aparecer, una detrás de otra, algunas de las canciones más reconocibles de su repertorio. Primero Eva y después Quién fuera, que permitió momentos de lucimiento instrumental de la flauta de Niurka González.

 

Siguieron Escaramujo, Pequeña serenata diurna y Canción del elegido, momento en el que Rodríguez recordó también a Abel Santamaría.

 

La siguiente intervención extramusical volvió a demostrar hasta qué punto Silvio prefiere utilizar las palabras de los poetas antes que convertir el escenario en una tribuna. Esta vez recurrió a Luis Rogelio Nogueras, "Wichy el Rojo", poeta cubano de su generación y amigo personal fallecido prematuramente.

 

Rodríguez recitó Halt!, poema escrito por Nogueras después de visitar el campo de concentración de Auschwitz en 1979. El texto interpela a los "judíos de Jerusalén y Jericó" preguntándoles "cómo olvidaron tan pronto el vaho del infierno". Terminada la declamación, Malva colocó una kufiya alrededor del cuello de su padre y Silvio comenzó a cantar La era está pariendo un corazón. ¿Para qué decir más? Poesía, gesto y canción habían dicho lo suficiente.

 

Silvio Rodríguez con la kufiya palestina. © Xavier Pintanel
Silvio Rodríguez con la kufiya palestina.
© Xavier Pintanel

 

Para entonces el concierto había entrado ya en un territorio en el que resultaba difícil determinar dónde terminaba exactamente el programa previsto y dónde comenzaban los bises. Las entradas y salidas del escenario fueron sucediéndose mientras aparecían canciones que la platea reconocía desde sus primeros acordes.

 

Llegaron El necio, Venga la esperanza y Ojalá, antes de que Rodríguez realizara una última referencia indirecta a la política estadounidense con Por quien merece amor. Compuesta a finales de 1981, cuando el Gobierno de Estados Unidos comenzó a desarrollar maniobras navales de carácter amenazante alrededor de Cuba, la canción regresó al escenario más de cuatro décadas después en un contexto que permitía establecer nuevas correspondencias con el presente. Nada nuevo bajo el sol. Donald Trump había sobrevolado así buena parte del concierto sin que Silvio Rodríguez necesitara pronunciar su nombre.

 

En el Liceu no hubo grandes gestos ni hicieron falta. Hubo un trovador, una guitarra, unos músicos extraordinarios y un puñado de canciones legendarias. Silvio nunca ha necesitado convertir sus conciertos en acontecimientos épicos. Le basta con cantar. Y en un teatro construido precisamente para escuchar, se dobla la maravilla.

 

De izquierda a derecha: Jorge Aragón, Jorge Reyes, Maykel Elizarde, Rachid López, Silvio Rodríguez, Malva Rodríguez, Niurka González y Oliver Valdés. © Xavier Pintanel
De izquierda a derecha: Jorge Aragón, Jorge Reyes, Maykel Elizarde, Rachid López, Silvio Rodríguez, Malva Rodríguez, Niurka González y Oliver Valdés.
© Xavier Pintanel







 
PUBLICIDAD
ARTÍCULOS DEL MISMO AUTOR
PUBLICIDAD

 

LO + EN CANCIONEROS.COM
PUBLICIDAD

 

HOY DESTACAMOS
Tour España 2026 Silvio Rodríguez

por Xavier Pintanel el 02/09/2026

El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

HOY EN PORTADA
Entrevista

por Xavier Pintanel el 11/09/2026

Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

 



© 2026 CANCIONEROS.COM